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¿Podría la iglesia bendecir a las uniones homosexuales?

Opinión de Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre. Obispo de la Diócesis de  Orihuela-Alicante.

¿La iglesia dispone del poder para bendecir a las uniones homosexuales?

El 22 de febrero del año 2021, el entonces Cardenal precepto de la doctrina de la fe que era Mons. Señor Ladaria, respondió a la duda que se había allí presentado; y la respuesta fue negativa: No dispone de ese poder.

Esta fue la respuesta también asumida por el Papa, comenzaba diciendo, el contexto. Fue el siguiente de la nota explicativa:

En algunos ambientes eclesiales se están difundiendo proyectos y propuestas de bendiciones para uniones de personas del mismo sexo.

Pocas veces estos proyectos están motivados por una sincera voluntad de acogida.

Y de acompañamiento de personas homosexuales, a las cuales se proponen caminos de crecimiento en la fe.

Con el fin de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual, puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en sus vidas.

Porque Dios ama a cada persona, como también lo hace la iglesia, rechazando toda discriminación injusta.

Este es el contexto de donde nace esa pregunta

Así mismo, la congregación de la doctrina de la fe quería responder a quienes dentro de la iglesia querían acompañar a personas con tendencias homosexuales.

Como otros son acompañados y claro, constataba que en muchos lugares u otros sitios, podría haber contradicciones en la manera de acompañar a esas personas.

Porque para acompañar bien, hay que encajar la verdad y la caridad, entonces de ahí nació esa pregunta y esa respuesta.

La finalidad de esta intervención que hizo la congregación es, responder a las exigencias del evangelio.

Además de dirimir las controversias y de favorecer la sana comunión en el santo pueblo de Dios.

Porque obviamente no es de que en un lugar se recibe una respuesta totalmente contradictoria con la que se da en otro lugar, así no es el evangelio de Jesucristo.

El evangelio tiene una palabra para todos nosotros, más allá de los condicionamientos culturales.

Por ejemplo, cunado Jesús habló de la indisolubilidad del matrimonio, y la iglesia lo predica hoy.

Pues lo tiene que predicar en sitios donde la poligamia está sumida culturalmente.

O en otros sitios donde es fácil predicar la indisolubilidad del matrimonio.

Es decir, el evangelio es el que es más allá de los condicionamientos culturales.

La clave es que estamos ante un recurrente dilema dualista, entre verdad y caridad.

Esto es muy frecuente, eso es lo que nos divide y las distintas interpretaciones.

O confesamos una verdad de forma hiriente faltando a la caridad, o proclamamos una caridad complaciente que dista de la verdad.

Y entonces, por eso la iglesia intervino en esa respuesta para superar ese dualismo de verdad frente a caridad.

Además no podemos olvidar que la principal manifestación de la caridad, es transmitir la verdad.

Monseñor José Ignacio Munilla

Si no se transmite la verdad, no se tiene una verdadera caridad

Si yo por ejemplo, quisiera ir con ustedes de complaciente, diciendo palabras complacientes.

Y no transmitiendo la verdad del evangelio, no estoy siendo verdaderamente caritativo.

Si lo transmitiese de una manera hiriente, sin una acogida incondicional a las personas con su historia personal, conociéndolas y acompañándolas en su historia.

También entonces esa verdad hiriente que no respeta, que pasa por encima e ignora el recorrido de las personas, pues tampoco sería la verdad cristiana.

Verdad y caridad tienen que estar unidas. 

Entonces aquí hay un tema clave, lo dice la nota explicativa:

La iglesia recuerda que Dios mismo, no deja de bendecir a cada uno de sus hijos peregrinos en este mundo.

Porque para él, somos más importantes que todos los pecados que podamos hacer.

Pero no bendice ni puede bendecir el pecado, bendice al hombre pecador, para que se reconozca como parte de su designio de amor y se deje cambiar por Dios.

Esta es una frase de San Agustín genial: “Dios nos toma como somos, pero no nos deja nunca como somos”.

Dios te ama tal y como eres, pero cuando te dejas amar, te transforma, te santifica.

Esta es la clave: Dios bendice a los pecadores, no bendice al pecado

Jesús acogió a aquella mujer pecadora, podríamos decir, bendijo a aquella mujer pecadora, a la que querían apedrear.

Jesús le dijo: “tampoco yo te condeno, vete y no peques más”. Jesús bendijo aquella mujer, pero no bendijo la vida promiscua que tenía.

Jesús no le dijo: “vete y tráeme a tus parejas que los voy a bendecir”, no, Jesús no lo dijo. Jesús bendijo aquella mujer diciéndole, vete y no peques más.

El evangelio es muy claro, el evangelio no necesita de muchos títulos académicos para entenderlo, los sencillos lo entienden.

Esto que estoy diciendo es obvio, Jesús bendijo aquella mujer pecadora, mas no bendijo las relaciones que tenía.

Era imposible que Jesús bendijese las relaciones que estaba teniendo.

Dios nos quiere como somos y al mismo tiempo nos llama a la santidad y es verdad que Dios tiene paciencia y que asume que nuestro caminar puede ser lento.

Dios no puede bendecir un camino que vaya en la dirección equivocada

Porque es que entonces, es como si nos estuviese mintiendo, como si no nos estuviera verdaderamente amando, como si no desease para nosotros el bien.

Dios no puede bendecir una relación que va en la dirección equivocada. Es verdad que hay que tener una gradualidad.

San Juan Pablo II dijo un término que es muy luminoso.

Es verdad que hay que tener una gradualidad, sí a la ley de la gradualidad, pero no a la gradualidad de la ley.

Sí a la ley de la gradualidad, porque hay que tener la capacidad de pasarnos el conocimiento de las personas, pero no a la gradualidad de la ley.

A aquella mujer le dijo: “vete y no peques más”, no le dijo: “vete y peca poquito o un poco menos que antes”, no, no le dijo eso, por eso, no a la gradualidad de la ley.

Jesús con la mujer adúltera, bendecir a las uniones homosexuales

Valentía y parresia

Hoy en la actualidad es necesario tenerlas para proclamar qué es lo que la Iglesia Católica creé respecto a la verdad moral con respecto a la homosexualidad.

De la misma forma, en el punto 2358 del catecismo de la Iglesia Católica menciona:

Los hombres y mujeres con tendencia homosexual, deben de ser acogidos con respeto, con compasión, delicadeza.

Y se evitará sobre ellos todo signo de discriminación injusta.

Dice también, con respecto a los actos homosexuales en el punto 2357:

Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, son contrarios a la ley natural, cierran al acto sexual el don de la vida.

No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual, no pueden recibir la aprobación en ningún caso.

Fíjense, las iglesia distingue entre las personas con inclinaciones homosexuales a los cuales acompaña y bendice para que vayan creciendo.

Pero de los actos homosexuales que sí son contrarios al designio de Dios claramente contrarios.

Y la iglesia tiene claro que la inclinación homosexual, no es en sí misma pecado.

Cada vez tenemos más conciencia de que puede haber múltiples heridas afectivas en el origen de una tendencia homosexual.

Y aunque sea una inclinación que, si nos dejamos arrastrar por ella, nos podría arrastrar a actos inmorales.

Sin embargo Dios nos da la gracia y a ustedes se las está dando, de vivir su camino de santidad.

Porque están llamados plenamente a la santidad, vivir su camino a la santidad dentro de esa inclinación homosexual que tienen.

Quién sabe lo que Dios llegue a querer para ellos el día de mañana, pero lo que está claro, es que están llamados a la santidad.

Y les puede reorientar una inclinación homosexual

O sencillamente, permitirnos que completemos el camino de nuestra vida viviendo en santidad junto con esa inclinación.

Las bendiciones por parte de la iglesia

Vamos un poco más adelante, la nota explicativa hablaba sobre las bendiciones, se decía:

¿Tiene la iglesia poder autoridad para impartir bendiciones, que obviamente es una bendición litúrgica?, la respuesta es: no.

Entre las acciones litúrgicas de la iglesia revisten una singular importancia los sacramentales.

Signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos por medio de los cuales expresan efectos sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la iglesia.

Por ello, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida.

Es decir, la pregunta era sobre si ¿las uniones homosexuales pueden recibir una bendición sacramental?

Estas bendiciones no implica como hemos dicho, el juicio sobre las personas, el motivo a la bendición a las uniones homosexuales es triple.

Aunque son tres razones que están íntimamente conectadas.

El primero viene dado de qué son las bendiciones, por qué estas pertenecen al género de los sacramentales, acciones litúrgicas de la iglesia y exigen una consonancia de vida con aquello que significa.

Es decir, una bendición sobre una relación humana requiere que esta relación humana esté ordenada el designio de Dios.

Sino, no puede recibir esa bendición por eso. No únicamente las uniones homosexuales no pueden recibir esa bendición.

Sino tampoco otro tipo de relaciones que aunque no seamos sexuales no pueden recibir esa bendición.

Por ejemplo imagínate que alguien dice me he enamorado de mi secretaria y vengo aquí usted me bendiga mi relación con mi secretaria.

Y a mi mujer ya le he dejado de querer, y la he abandonado, pues yo no lo puedo bendecir esa unión con esa secretaría de usted.

Porque es contraria al designio de Dios a la vocación que le ha dado usted al matrimonio por ejemplo.

Jesús y la Samaritana, bendecir a las uniones homosexuales

Otro motivo por el no a la bendición de las uniones homosexuales

Se trata sobre el designio de Dios con respecto al amor conyugal: la unión de un hombre con una mujer abiertos en la transmisión de la vida una unión estable para siempre.

Entonces en realidad ese designio no acontece no se realiza en una unión homosexual.

La unión de un hombre y una mujer abierto la transmisión de la vida, no se acontece en una unión hemisexual motivo por el cual, no puede recibir esa bendición.

El tercer motivo añadido es que, esa bendición supondría una simulación sacramental.

Sí una pareja de personas homosexuales van a la iglesia y dicen, vamos a recibir nuestra nuestra bendición en el día tal.

En algunos lugares que hemos visto algunas fotografías en otras naciones a ver eso es una simulación.

Obviamente no es una especie de una imitación una analogía de una bendición nupcial que está obviamente faltando a la verdad.

Fijaros bien los voy a leer un párrafo un párrafo de esta de esta nota explicativa dice:

Además ya que las bendiciones sobre personas están en relación con los sacramentos la bendición de las uniones homosexuales, no puede ser lícita.

En cuanto serían una imitación o una analogía con la bendición nupcial invocada sobre el hombre y la mujer que se unen en el sacramento del matrimonio.

Y ahora viene una cita de amoris laetitia de la encíclica del Papa Francisco, número 251:

“Ya que no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías ni siquiera remotas entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio en la familia”

 

Es decir, no tiene nada que ver por lo tanto si una unión homosexual, no tiene nada que ver ni siquiera remotamente analógicamente.

Ni siquiera no puede recibir una bendición sacramental que de alguna manera imite al sacramento del matrimonio.

La iglesia es clara y no es exclusivo esto con respecto al tema de la homosexualidad.

San Juan Pablo Segundo en el punto 84 llamó la atención de que los matrimonios que se hubiesen divorciado.

Y que se habían vuelto a casar y a veces me pedían a la iglesia una ceremonia.

Como no me puedo casar por la iglesia porque estoy divorciado pido una ceremonia en la que reciba una bendición aunque no sea sacramento.

Pero recibe una bendición, pues San Juan Pablo Segundo en esa encíclica sobre la familia en el punto 84 dijo esa bendición no se puede dar porque obviamente es simular un matrimonio.

Es jugar con la bendición sin que verdaderamente se esté se esté acogiendo a la gracia que Dios quiere dar, amoris laetitia.

 

Mons. José Ignacio Munilla

Continuación de la nota

Suscrito secretario de esta congregación ha sido informado y ha dado su asentimiento a la publicación de este responso un adurio.

No con la nota explicativa adjunta 22 de febrero del 2021, fiesta de la cátedra del apóstol San Pedro.

Subrayo esto porque está el santo padre está diciendo que la iglesia no tiene poder, ni autoridad para poder impartir la bendición a las uniones homosexuales.

No es que no quiera, no es que no le parezca oportuno hacerlo hoy, y mañana más adelante ya lo veremos.

La respuesta es, que de lo contrario sería una quiebra del magisterio de la iglesia especialmente, porque se pronunciamiento realizado hace dos años estaba fundado clarísimamente.

Pues en razones evangélicas en razones evangélicas y en la tradición y en la tradición de la iglesia.

Pues es el hecho de que ha habido otros lluvia cinco Cardenales que han dirigido unos preguntas al nuevo cardenal precepto de la congregación de la doctrina de la fe.

Mons Señor Víctor Manuel Fernández, entonces han obtenido una una respuesta entre las preguntas.

Una de ellas era referida a este mismo tema al tema de la bendición de las uniones homosexuales, entonces se ha dado una respuesta.

Y aquí se ha formado el pequeño lío, esta respuesta y la anterior son compatibles son contradictorias.

La respuesta que se da en este momento en el año 2023 está dividaida en seis puntos:

El primero dice: la iglesia tiene una concepción muy clara sobre el matrimonio,  una unión exclusiva estable e indisoluble entre el varón y la mujer naturalmente abierta engendrar hijos, solo a esa unión se le llama matrimonio.

Otras formas de unión solo lo realizan de modo parcial y análogo, por lo cual no pueden llamarse estrictamente matrimonio.

Me permito aquí hacer una matización Víctor Manuel Fernández, cita un punto de amoris laetitia.

En el que dice que hay otro tipo de uniones pero no se está refiriendo a los homosexuales en ese momento.

Sin otro tipo de uniones heterosexuales que no son matrimonio, que de alguna manera dice de modo parcial y análogo imitan al matrimonio, pero no son matrimonio.

Porque en el punto 251, se refiere a las uniones homosexuales allí dice no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías.

Ni siquiera remotas entre las uniones homosexuales y el designio de Dios en el matrimonio.

Segundo punto

De la respuesta no es una mera cuestión de nombres sino que la realidad que denominamos matrimonio tiene una constitución esencial única que exige un nombre exclusivo no aplicable a otras realidades.

Sin duda es mucho más que un mero ideal vale por esta razón la iglesia evita todo tipo de rito o de sacramental que pueda contradecir esta convicción.

Y dar a entender que se reconoce como matrimonio algo que no lo es.

No obstante, en el trato con las personas, no hay que perder la Caridad Pastoral que deben atravesar todas nuestras decisiones de actitudes.

No la defensa de la verdad objetiva no es la única expresión de esa caridad que también está hecha de amabilidad, paciencia, de compresión, de ternura de aliento.

Por consiguiente no podemos constituirnos en jueces que solo niegan rechazan excluyen.

Siguiente punto, por ello la Prudencia Pastoral debe discernir adecuadamente si hay formas de bendición solicitadas por una o varias personas que no transmitan una concepción equivocada del matrimonio.

Porque cuando se pide una bendición se está expresando un pedido de auxilio, un ruego para poder vivir mejor una confianza en un padre que puede ayudarnos a vivir mejor.

oración, bendecir a las uniones homosexuales

Continuando

Por otra parte siguiente punto, si bien hay situaciones que desde el punto de vista objetivo no son moralmente aceptables la misma calidad pastoral nos exige no tratar sin más de pecadores.

A otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva.

Y el último dice, las decisiones que en determinadas circunstancias puedan formar parte de la prudencia pastoral, no necesariamente deben convertirse en una norma es decir.

No es conveniente que una diócesis una conferencia episcopal o cualquier otra estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos.

Ya que todo aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular.

No puede ser elevado a la categoría de una norma porque esto daría lugar a una casuística insoportable el derecho canónico.

No debe ni puede abarcarlo todo y tampoco deben pretenderlo las conferencias episcopales con sus documentos y protocolos variados.

Porque la vida de la iglesia corre por muchos cauces además de los normativos.

Mis conclusiones

Ahí me habéis oído muchas veces decir pues que hemos pasado no de ese de la proclamación del Amor libre, al sexo esclavo y es notorio.

Es notorio como hoy en día hemos hemos experimentado, que cuando el amor se ha desligado de la naturaleza de la moralidad también que está inscrita la ley natural.

Entonces ha derivado en esclavitudes no del Amor libre.

Hemos pasado al sexo esclavo y ese sexo esclavo lo estamos sufriendo lo estamos padeciendo nunca habíamos hablado tanto de libertad.

Y nunca habíamos sido tan esclavos llenos de adicciones que nos quitan la libertad de los hijos de Dios.

Y además, con una esclavitud es especialmente perniciosa porque la esclavitud más consolidada es aquella que consigue, que los esclavos sientan placeres ser esclavos, esto es lo que está cociendo.

Por ejemplo con la pornografía, con la extensión de la pornografía que nos mantiene esclavos y nos quita y nos da placer en ser esclavos.

Bueno por eso es clave no que la iglesia o sigan nos siga acompañando a todos en esta gran batalla.

Porque la virtud de la castidad es una virtud liberadora liberadora

Enséñame amar, enseñame a completar mi camino hasta la santidad que os quede muy claro.

Todos lo único importante de nuestra vida no es si uno tiene una tendencia homosexual no, no, lo único importante en esta vida es nuestra vocación a la santidad.

Aún no está llamado con sus con sus dones con sus carismas con sus límites con sus heridas.

Caminar hacia la santidad que cada uno tiene un escenario en el que acontece esa gran batalla.

No por la santidad como está aconteciendo en vuestra vida y en la mía y en todos aquellos que deseamos seguir a Jesús.

Les doy mi bendición y os pido también vuestra oración intensa por la iglesia. La bendición de Dios Todopoderoso Padre Hijo y Espíritu Santo.

Oración:

Padre, ayúdanos a escucharte y permanecer unidos a ti, para que a la luz del Espíritu Santo, nos enseñes a discernir las situaciones que vamos viviendo diariamente.

Te pido por la iglesia en el mundo y por los consagrados, dales a tus sacerdotes el don de la Sabiduría, para poder ir atendiendo las interrogantes que en la iglesia va surgiendo.

Y a nosotros, enséñanos a dejarnos acompañar en nestro camino de Fe, para poder acompañar a otros, a esas personas que nos vas poniendo en el camino y que necesitan de ti. Amén.

Extracto de la conferencia: ¿Podría la iglesia impartir la bendición a las uniones homosexuales?

Autor: Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre. Obispo de la Diócesis de Orihuela Alicante.

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