Sierva de Dios Marta Obregón Rodríguez

Marta Obregón nació en la Coruña, España el 1 de marzo de 1969 y casi 2 años después toda la familia se estableció en Burgos.

La talentosa joven que pasó de perseguir la fama, a ganarse las riquezas del cielo alzando la voz en defensa de los valores cristianos. 

Gozaba de gran vitalidad y desarrolló algunas aficiones deportivas, como el patinaje sobre ruedas, atletismo, natación, tenis; deporte en el que ganó algunos trofeos. 

A los 14 años comenzó a acudir con su hermana mayor a un centro de estudio y oración del Opus Dei.

Llamado Club Arlanza, donde participaban en diferentes actividades recreativas y formativas.

Fue justamente ahí donde Marta aprendió a tocar la guitarra, con la que en adelante acompañaría sus canciones.

Su madre y su mejor amiga describieron a Marta como como impulsiva, espontánea, cariñosa, atenta, noble, llena de ilusiones, dispuesta a ayudar y animar a otros. 

Siempre obtuvo destacadas calificaciones en la escuela, y a partir del 2do año del bachillerato decidió unirse también a la Escuela de Idiomas.

Probar algo nuevo

A los 17 años, Marta quería probar lo nuevo, pues, se sentía casi atosigada por los continuos consejos y miedos de su madre, a la que alguna vez respondió:

“No te preocupes tanto, déjame que tropiece, que ya me levantaré…” 

Seguro que recuerdas esa sensación, querer comerte al mundo de un bocado, saberte dueño de tus propias decisiones, vivir la vida por tu cuenta. 

Así que dejó las actividades del club Arlanza, se alejó bastante de la práctica religiosa y durante algún tiempo frecuentó lugares de diversión.

Aunque mantuvo una inquietud que, después la llevó a buscar y anhelar a Dios de una forma distinta, pero no sin pasar antes por una crisis.

Marta Obregón

Noviazgo

Marta Obregón tenía 18 años cuando comenzó la relación con su primer novio, la cual duró unos 3 o 4 meses.

Se trataba de un joven estudiante de veterinaria, simpático, con quien experimentó la debilidad ante la pasión.

Suceso del que se arrepintió enormemente y provocó la ruptura de la relación. 

Carrera profesional

Lo ocurrido le supuso mucha reflexión a Marta, pero de momento quería concentrarse en su carrera profesional y llegar a ser una periodista famosa.

Así que ingresó a la Universidad Complutense de Madrid, en la rama de periodismo, imagen y sonido.

Durante las vacaciones de verano del segundo curso, asistió a un encuentro juvenil del que regresó indudablemente tocada por la gracia de Dios.

Ella misma lo expresó en una carta enviada a una de sus compañeras de la residencia de Madrid: 

“Cuando descubres algo importante en tu vida, y caes en la cuenta de cosas fundamentales, que hasta entonces pasaron inadvertidas a tu lado, te encuentras francamente bien, en paz…”

Entonces Marta Obregón, al regresar del encuentro, quiso hacer una confesión en profundidad.

Pero sin que se sepa el por qué, no recibió la absolución, lo cual le produjo un durísimo conflicto de conciencia, pues lo que más deseaba era la paz. 

Poco después, jugando en casa de unas amigas al ping-pong, les contó su situación, deshecha en lágrimas, porque pensaba que Dios le había abandonado

El tan anhelado Sacramento de Reconciliación

Hasta que cierto día, la familia de sus amigas tenía la visita de un sacerdote del Camino Neocatecumenal e invitaron a Marta también a su casa.

Terminada la comida, el sacerdote se ofreció a llevar a Marta de vuelta a la ciudad. Marta en su acostumbrada franqueza, le manifestó al sacerdote lo que la oprimía por dentro. 

Escuchada con atención, el sacerdote no quiso que su sufrimiento se prolongase más, y le preguntó si tenía algún pecado o falta que añadir, para disponerse a recibir el perdón. 

Desde ese momento, Marta comenzó una vida decididamente cristiana.

Nada es tan reconfortante como experimentar la misericordia de Dios.

La próxima ocasión que te acerques al sacramento de la reconciliación, vívela, disfrútala y permítele transformar tu vida.

Que sea ese el punto de partida en tu camino a la santidad, como lo fue para Marta Obregón.

Marta Obregón

Su inicio en el movimiento Neocatecumenal

Estando en Madrid, se puso en contacto con las Comunidades Neocatecumenales. 

Ya no le importaba manifestar abiertamente sus convicciones en el ambiente universitario, con valentía poco común.

Mostraba públicamente a los profesores su desacuerdo en frases o comentarios vulgares, sugerencias políticas o ideas contrarias al pensamiento cristiano, que nada tenían que ver con la asignatura.

Después de la boda de su hermana mayor, inició una bonita relación de noviazgo en la que ponían a Dios de por medio.

El muchacho pertenecía al Círculo Católico de Obreros y Marta solía llevarlo a las celebraciones Neocatecumenales.

Un tiempo después, Marta decidió volver a Burgos, al darse cuenta de que había adelantado asignaturas, así podría estar cerca de su novio y ahorrar gastos.

El periodismo

Procuraba no estar inactiva, dentro de su campo de periodismo continuaba su preparación intelectual y trabajos prácticos: como la locución deportiva, la presentación de un desfile de moda.

Y por supuesto, la redacción de algunos artículos en prensa defendiendo la vida, apoyando la paz, o en contra de la droga, y siempre destacando valores cristianos. 

¡Ahí está la clave! No necesitas dejar lo que te apasiona para servir a Dios, se trata más bien de armarte de valor y usar tus talentos en favor de la verdad.

Alrededor del mes de octubre de 1991 la relación de noviazgo de Marta llegó a su fin, debido a que el joven se sintió extrañamente agobiado.

Y recomendó a Marta Obregón que buscara a alguien mejor para ella.

En ese momento ninguno de los 2 imaginaba que más bien se trataba de un acto de la providencia que les preparaba para soportar lo que vendría después.

Los últimos meses de vida

 

La actitud de Marta era la de una mujer que había encontrado a Dios, pero que seguía buscándolo cada vez con más intimidad

Después de trabajar, se iba a estudiar al Club Arlanza, la siguiente media hora la pasaba en oración, casi siempre de rodillas, ante el Sagrario. 

Cuando le preguntaron por sus proyectos de afamada periodista, contestó: “hoy por hoy en mi cabeza sólo cabe Dios”.

Marta Obregón

La última noche

El 21 de enero, prolongó su conversación con su confidente, presentía algo, pero su amiga trató de darle tranquilidad contándole una anécdota de la vida de Santa Teresa. 

Antes de marcharse a casa, se acercaron al oratorio para despedirse del Señor.

Comentó que al día siguiente después de oír la Santa Misa pensaba seguir estudiando y se marchó. 

Eran cerca de las 10 de la noche y un amigo conocido de la familia, la llevó en coche hasta la puerta de su casa.

Cinco días tardaron en hallar el cadáver de Marta, a unos cinco kilómetros de la Ciudad. 

Según el informe forense falleció en las primeras horas del día 22 de enero de 1992. 

Tenía diversas erosiones y hematomas, fuertes presiones con las manos en el cuello y, sobre todo, 14 heridas de arma blanca en la parte izquierda del pecho, una de ellas en el centro del corazón. 

El informe y la sentencia repiten que eso sucedió por intentar evadir la agresión.

El imputado del crimen había sido juzgado ya en cuatro ocasiones por abusos y violaciones, pero sin llegar al homicidio, al ceder sus víctimas a sus pretensiones.

Oración:

Querida Sierva de Dios Marta Obregón, te pedimos por todos los jóvenes que están leyendo o escuchando este post.

Para que a imitación tuya defendamos la verdad, valoremos la misericordia de Dios en nuestras vidas y aspiremos a las grandezas del cielo, más que a las terrenales. Amén.

Escucha aquí este post.

PSICÓLOGOS CATÓLICOS.

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