«Rezo, me confieso, amo a Dios… ¿Entonces por qué sigo cayendo en la pornografía?»
Es una de las preguntas más dolorosas que puede hacerse un hombre creyente. No es la pregunta de alguien que haya renunciado a Dios. No es la pregunta de quien justifica su conducta. Es la pregunta de quien lucha. De quien se levanta una y otra vez. De quien se arrodilla en el confesionario con […]
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