.

El peligro de querer cambiar al otro: Por qué el noviazgo es para aceptar, no para moldear.

Queridos novios

El noviazgo es un tiempo lleno de emoción, crecimiento personal y aprendizaje compartido.

En esta etapa, los dos se están conociendo más profundamente, compartiendo sueños, expectativas y construyendo una relación basada en la confianza y el respeto.

Sin embargo, uno de los peligros más comunes y destructivos que puede surgir durante el noviazgo es la tendencia a pedirle al otro que cambie para cumplir con nuestras expectativas.

A veces, sin darnos cuenta, caemos en la trampa de querer moldear a nuestra pareja según nuestros propios ideales.

Olvidando que el amor verdadero no se trata de cambiar al otro, sino de aceptarlo tal y como es.

El noviazgo debe ser un tiempo de aceptación profunda, en el que ambos novios aprendan a conocer al otro en su totalidad: con sus virtudes, defectos, sueños, inseguridades, fortalezas y debilidades.

Pedirle a la pareja que cambie para encajar en nuestras expectativas no solo distorsiona el propósito del discernimiento.

Sino que también puede generar frustración, resentimiento y conflictos en el futuro.

Amar al otro es un acto de aceptación incondicional, en el que nos comprometemos a conocer y abrazar todas las facetas de su personalidad, sin intentar modificar lo que somos en esencia.

En este post, exploraremos cómo el noviazgo puede convertirse en un tiempo de aceptación mutua.

En el que no pedimos al otro que cambie, sino que aprendemos a discernir si somos capaces de construir juntos una vida común, respetando las diferencias y aprendiendo de ellas.

Psicólogos católicos 17
Psicólogos católicos 17

El noviazgo como un tiempo de conocimiento y aceptación

Uno de los mayores desafíos del noviazgo es aprender a conocer al otro de manera profunda.

A menudo, cuando comenzamos una relación, nos enfocamos en lo que nos atrae de esa persona, en sus virtudes y características que nos parecen admirables.

Sin embargo, a medida que la relación avanza, también comenzamos a descubrir sus defectos, sus inseguridades, sus hábitos y formas de pensar que pueden no coincidir con los nuestros.

Y es en este momento cuando surge la tentación de pedirle al otro que cambie para encajar en nuestras expectativas.

Es importante recordar que el noviazgo no debe ser un proceso de “mejoramiento” o de “transformación” de la pareja.

El noviazgo debe ser un espacio de aceptación, donde ambos aprenden a conocerse mutuamente, reconociendo que nadie es perfecto.

Cada persona trae consigo su historia, su personalidad, su forma de ver el mundo y sus propias luchas.

El amor verdadero no exige que el otro se convierta en alguien diferente, sino que nos invita a abrazar a esa persona tal y como es, con sus virtudes y defectos.

Aceptar al otro en su totalidad no significa que todo sea perfecto ni que no haya espacio para el crecimiento personal.

Sino que implica reconocer y valorar las cualidades del otro y aprender a convivir con sus imperfecciones.

Cuando nos enfocamos en aceptar al otro tal como es, estamos dando el primer paso hacia una relación madura y saludable, basada en el respeto y la autenticidad.

Enriquece tu lectura con:

La tentación de cambiar al otro

Una de las tentaciones más comunes en el noviazgo es intentar cambiar al otro para que cumpla con nuestras expectativas.

A menudo, nos sentimos frustrados cuando nuestra pareja no actúa como nosotros esperamos, y pensamos que si solo cambiara ciertos comportamientos o características, todo sería perfecto.

Sin embargo, esta actitud no solo es injusta, sino que también está lejos de lo que Dios quiere para nuestras relaciones.

El amor verdadero no es un intento de moldear a la pareja según nuestra visión del mundo, sino un compromiso de acompañarlo en su proceso de crecimiento personal y de aceptarlo tal como es.

Intentar cambiar a alguien para que encaje en nuestras expectativas no solo es un acto de egoísmo, sino que puede generar una gran cantidad de conflictos y resentimientos a largo plazo.

Si constantemente pedimos que el otro cambie, lo que realmente estamos haciendo es rechazar su autenticidad y tratar de imponerle nuestra propia visión de lo que debería ser.

Es esencial que durante el noviazgo se reflexione sobre si estamos dispuestos a aceptar al otro tal como es, con todas sus virtudes y defectos.

Si en algún momento sentimos la necesidad de cambiar a nuestra pareja, es fundamental preguntarnos por qué lo estamos haciendo.

¿Es por amor verdadero o por una necesidad de control? ¿Es porque realmente queremos lo mejor para él o ella, o es simplemente porque no sabemos cómo manejar las diferencias?

Psicólogos católicos 15

El discernimiento: ¿Puedo aceptarte tal como eres?

Uno de los aspectos más importantes del noviazgo es el discernimiento.

La capacidad de reflexionar sobre la relación, sobre cómo nos sentimos con nuestra pareja y sobre si estamos dispuestos a comprometernos con ella para toda la vida.

El noviazgo no es solo un tiempo de conocimiento del otro, sino también un tiempo de conocimiento de nosotros mismos, de nuestras expectativas y de nuestras limitaciones.

Es un tiempo para preguntarnos si realmente podemos aceptar al otro tal como es, sin tratar de cambiarlo.

Este discernimiento es clave porque el matrimonio no es un compromiso temporal, sino una vocación de por vida.

Si durante el noviazgo descubrimos que no podemos aceptar al otro en su totalidad, con todas sus imperfecciones y diferencias, tal vez sea una señal de que la relación no está preparada para dar el siguiente paso hacia el matrimonio.

El matrimonio implica una entrega incondicional al otro, y si no somos capaces de aceptar las diferencias de nuestra pareja desde el principio, es probable que tengamos dificultades en el futuro.

Este discernimiento no debe ser un proceso de juicio ni de rechazo, sino de reflexión y autoevaluación.

El noviazgo debe ser un espacio donde podamos hacer un balance honesto sobre si nuestra relación está construida sobre bases sólidas de aceptación mutua y respeto.

Si descubrimos que no estamos dispuestos a aceptar al otro tal como es, es importante reconocerlo y considerar si realmente queremos seguir adelante con la relación.

Amar implica aceptar la totalidad del otro

Amar a alguien no significa solo amar sus virtudes, sino también aceptar sus defectos y limitaciones.

En el noviazgo, debemos aprender a conocer a la otra persona en su totalidad: en sus momentos de fortaleza, pero también en sus momentos de debilidad.

El amor verdadero no se basa en la perfección, sino en la capacidad de aceptar y acompañar al otro en su proceso de crecimiento y desarrollo.

Cuando pedimos que el otro cambie para cumplir con nuestras expectativas, estamos creando una relación superficial, en la que solo amamos lo que es conveniente o lo que nos gusta.

El amor verdadero, sin embargo, es mucho más profundo que eso.

Implica la capacidad de ver al otro con todos sus matices, sus contradicciones, sus luchas, y aún así, elegir amarlo y apoyarlo.

No es un amor que se basa en la perfección, sino en la aceptación de lo imperfecto.

Este tipo de amor es un amor maduro, que sabe que el otro no es perfecto, pero que está dispuesto a caminar junto a él en su proceso de crecimiento.

Al amar de esta manera, estamos construyendo una base sólida para el matrimonio, que no se basa en expectativas irreales o en la idea de que el otro debe cambiar, sino en el respeto y la aceptación mutua.

 

Castidad, matrimonio, novios, bailar, relaciones sexuales noviazgo

La frustración de no aceptar al otro

Si en el noviazgo comenzamos a pedirle a nuestra pareja que cambie para encajar en nuestras expectativas, es probable que experimentemos frustración.

La frustración surge cuando nuestras expectativas no se cumplen, y podemos sentir que nuestra pareja no está a la altura de lo que imaginamos.

Esta frustración puede generar resentimiento, desconfianza y conflictos que, si no se resuelven, pueden afectar seriamente la relación.

La frustración de no aceptar al otro tal como es puede surgir de la presión de querer que la relación sea perfecta, o de la ilusión de que el matrimonio sólo será exitoso si todo encaja a la perfección.

Sin embargo, el matrimonio no es una relación perfecta.

Es una relación de dos personas imperfectas que se eligen cada día, con sus virtudes y defectos, para caminar juntas en la vida.

Conclusión: Aceptar para amar

Queridos novios, el noviazgo debe ser un tiempo para conocerse mutuamente, pero también un tiempo para aprender a aceptarse tal como somos, con nuestras virtudes y defectos.

Pedirle al otro que cambie para encajar en nuestras expectativas distorsiona el propósito del discernimiento y puede generar frustración y conflictos a largo plazo.

El amor verdadero implica aceptar al otro en su totalidad, con sus fortalezas y debilidades, y discernir si podemos construir juntos una vida en común, respetando nuestras diferencias y aprendiendo de ellas.

El noviazgo no es un espacio para cambiar al otro, sino para aceptar y aprender a vivir con esa persona tal como es.

Amar es un acto de aceptación incondicional, que nos invita a acompañar a nuestra pareja en su crecimiento, a abrazar sus imperfecciones y a construir juntos una relación sólida y duradera.

Que Dios los guíe y les conceda la sabiduría para vivir este tiempo de noviazgo con amor y aceptación mutua, preparándolos para el hermoso compromiso que implica el matrimonio.

¿te gustó este post?

PSICÓLOGOS CATÓLICOS.

Recuerda que, si has intentado hacer algún cambio y no lo has logrado, o estás pasando por algún momento de dificultad; existen profesionales (Psicólogos Católicos), que pueden ayudarte a trabajar en ello.

Un Psicólogo Católico es un profesional de la Psicología, con un enfoque científico, fundamentado en la antropología cristiana-católica.

Psicólogo Católico. Terapia de pareja. Terapia familiar. Terapia individual.

Tabla de contenido

Entérate de nuestras publicaciones

Artículos relacionados

CUMPLIMOS

!GRACIAS A
DIOS Y A TI!

Hemos ayudado a
miles de personas

¡SEAMOS LUZ PARA EL MUNDO✨🎉 .