El Jubileo de los Jóvenes de 2025 ha sido un evento que ha marcado un antes y un después. Más que una simple reunión, es un encuentro profundo de fe, cultura y esperanza que reunió a peregrinos de 146 países en Roma.
Durante una semana, miles de jóvenes celebraron su fe y escucharon el mensaje del Papa León XIV, dejando una huella imborrable en la historia de la Iglesia.
La Vigilia en Tor Vergata: Un millón de jóvenes con el Papa León XIV
El momento más emotivo y esperado. Más de un millón de jóvenes se congregaron en la vasta explanada de Tor Vergata, en Roma, para participar en la Vigilia del Jubileo de los Jóvenes con el Papa León XIV.
Este es el momento más esperado por los jóvenes, pues bajo el cielo estrellado, se canta, baila y ora con profunda devoción.
Cuando exponen al Santísimo todos guardan un profundo silencio, reconociendo que quien está delante es Dios mismo.
Un momento significativo que marca la vida de cada jóven con profunda fe, alegría y esperanza.
El Pontífice se dirigió a los jóvenes con la calidez y cercanía que lo caracterizan, respondiendo las preguntas que se le plantearon, en un diálogo sincero sobre los desafíos y esperanzas de la juventud:
La amistad verdadera frente a la conexión digital
Respondiendo a una joven de México, el pontífice reconoció a las redes sociales como una “extraordinaria oportunidad de diálogo”, pero advirtió con firmeza sobre el peligro de ser dominados por ellas.
“Cuando el instrumento domina al hombre, este se convierte en un instrumento”, sentenció.
Subrayó la urgencia de cultivar lazos humanos genuinos. El Papa animó a los jóvenes a buscar una amistad que sea un “camino para la paz”, destacando que solo las “relaciones estables y sinceras” pueden construir “historias de vida buena”.
Este llamado a la autenticidad es crucial para una generación que ha crecido en un entorno donde la conexión digital a menudo se confunde con la cercanía real.
El mensaje fue claro: inviertan su tiempo y corazón en las personas que los rodean para construir un futuro más solidario.
La valentía de elegir con esperanza
La vigilia también se centró en la difícil tarea de tomar decisiones importantes.
Ante la pregunta de un joven estadounidense sobre cómo encontrar el valor para tomar “elecciones radicales”, el Papa León XIV ofreció una perspectiva llena de esperanza.
Recordó a la multitud que, en primer lugar, todos hemos sido elegidos por un amor que nos precedió.
Esta “gracia” divina es el cimiento sobre el cual se construyen todas nuestras decisiones.
El pontífice explicó que la verdadera valentía para elegir no nace del miedo, sino del amor de Dios.
Tomar decisiones basadas en este amor no es un sacrificio, sino un camino hacia la realización plena.
“Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, es estar abiertos a la fuerza de Dios”, afirmó.
Con esta inspiración, el Papa animó a los jóvenes a aspirar a “cosas grandes”, a la santidad y a no conformarse con menos de lo que Dios tiene para ellos.
Les recordó que la verdad es el vínculo esencial que debe guiar sus pasos y sus elecciones.
La fe como misión y fuente de alegría
Un momento culminante de la vigilia en Tor Vergata fue la adoración eucarística, un silencio reverente que envolvió a la multitud.
Este instante de oración profunda sirvió para recordar a todos que la verdadera alegría no es efímera, sino que nace de un encuentro personal con Jesucristo.
Fue un poderoso testimonio de que la fe no es un refugio para los débiles, sino una fuente de fuerza, alegría y misión evangelizadora.
El Papa León XIV encargó a los jóvenes una misión concreta: ser “testigos de la justicia y la paz” en el mundo.
Les recordó que su presencia en el evento era una “señal de que un mundo distinto es posible”.
La noche en Tor Vergata no fue solo una experiencia de oración, sino también una llamada a la acción, a llevar el entusiasmo y el testimonio de la fe a sus comunidades, escuelas y lugares de trabajo.
El Papa enfatizó que son los jóvenes los encargados de construir un mundo donde los conflictos se resuelvan a través del diálogo y no con las armas.
La paradoja de la conexión y la soledad en la era digital.
Su mensaje, centrado en la esperanza, la amistad y la misión en la era digital, resonó con fuerza en los corazones de una generación que busca autenticidad en un mundo de conexiones frágiles.
Les animó a buscar conexiones reales y a construir comunidades sólidas. Les recordó una verdad fundamental:
“Queridos jóvenes, ámense los unos a los otros. Ámense en Cristo. Sepan ver a Jesús en los demás. La amistad puede cambiar verdaderamente el mundo. La amistad es el camino por la paz. La amistad es el camino por la paz”. (1)

El mensaje central de la noche fue la misión. El Papa nos llamó a ser “misioneros de la alegría” en un mundo que a menudo se siente triste.
Nos recordó que la fe es para vivirla y compartirla, y nos instó a salir de nuestra zona de confort para servir a los demás.
El Pontífice también abordó el tema de la vocación. Explicó que la vocación no es solo un llamado al sacerdocio o a la vida religiosa, sino un llamado a la santidad en cada aspecto de nuestra vida.
“La búsqueda sincera de la voluntad de Dios es, en sí misma, una forma de oración”, afirmó.
Momentos destacados: fe y solidaridad
Más allá de las palabras del Papa, el Jubileo estuvo lleno de momentos conmovedores que quedarán en la memoria de los participantes:
- Peregrinaciones al centro de Roma: Cientos de miles de jóvenes caminaron hacia la Basílica de San Pedro, sintiéndose parte de una comunidad global.
Ver a grupos de países tan diversos como Corea del Sur, Nigeria y Polonia marchando juntos fue un poderoso testimonio de unidad.
- Festivales culturales y de música: En varias plazas de la ciudad, los jóvenes celebraron la rica diversidad de la Iglesia Católica con música y danza de todo el mundo.
- La Misa de clausura: En la explanada de Tor Vergata, la misa culminante presidida por el Papa fue una llamada a la acción.
El Pontífice nos instó a no guardar la fe, sino a ser misioneros de la esperanza.
Memoria y unidad: Un vínculo que fortalece a la juventud
La Vigilia del Jubileo de los Jóvenes también fue un momento para la memoria. Con un gesto de profunda empatía, el Papa recordó a los jóvenes que no pudieron asistir, mencionando a María Cobo y Pascale Rafic, quienes fallecieron en los días previos.
Este emotivo gesto unió a la multitud en un sentido aplauso, demostrando la conexión de la comunidad de fe más allá de la vida terrenal.
La noche concluyó con un mensaje de esperanza y unidad. Los jóvenes acamparon en la explanada, preparándose para la misa de clausura al día siguiente.
El pontífice les deseó un buen descanso y los animó a perseverar en su camino de fe “con gozo y valentía”.
El encuentro en Tor Vergata se consolidó como un faro para la juventud católica mundial, un recordatorio de que, incluso en un mundo lleno de desafíos, la esperanza no será defraudada.
La noche del 2 de agosto se convirtió en el inicio de una nueva etapa, en la que los jóvenes, impulsados por la fe y el mensaje del Papa León XIV, están llamados a ser protagonistas de la historia.
Conclusión
El Jubileo de los Jóvenes fue una reafirmación de que la Iglesia es joven y está llena de vida. El mensaje del Papa León XIV resonó con fuerza en una generación que anhela autenticidad y propósito.
Ahora, los jóvenes regresan a sus hogares llevando un llamado a la acción: a ser sal y luz, a construir puentes y a compartir la alegría del Evangelio.
El eco de sus cánticos en las calles de Roma ahora se esparce por todo el mundo, recordándonos que la esperanza está viva y fuerte en el corazón de la juventud.
¿Qué momento del Jubileo te ha parecido más inspirador? ¡Cuéntanos en los comentarios!
(1) https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/august/documents/20250802-veglia-tor-vergata.html