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La Luz que Purifica: Fidelidad Probada en la Navidad

Reflexión para el Viernes 26 de diciembre – Mateo 10,17-22

Navidad suele asociarse con ternura, villancicos y calidez familiar.

Sin embargo, el Evangelio de este día nos sacude con una verdad que Jesús mismo proclama:

La luz que nace en Belén es también la luz que provoca resistencia, purifica la intención del corazón y exige fidelidad.

En Mateo 10,17-22, Jesús advierte a sus discípulos que serán perseguidos por su Nombre. Que habrá rechazo, incomprensiones e incluso divisiones dentro de la propia familia.

Y la liturgia coloca este texto inmediatamente después de la celebración del nacimiento del Mesías para recordarnos algo esencial:

Navidad no es una dulzura superficial, sino una fortaleza interior encendida por Dios.

1. Belén ilumina… y desenmascara

La luz, por su naturaleza, revela. Donde entra la luz, aparecen colores, formas y también sombras.

Por eso la Encarnación —que el Catecismo llama “el admirable intercambio” (CEC 460)— no solo trae consuelo, sino también claridad que incomoda.

San Juan Pablo II explicó en Redemptoris Missio que el anuncio de Cristo “contradice las tinieblas del pecado y del error”, y por eso suscita resistencias.

Cristo lo dice sin rodeos:
“Los entregarán a los tribunales… Todos los odiarán por causa de mi Nombre”.

La Navidad, entonces, no es evasión ni romanticismo. Es una irrupción de Dios que purifica la historia, incluso cuando la historia responde con rechazo.

2. La fidelidad se prueba en el conflicto

El Catecismo enseña que seguir a Cristo implica “tomar la cruz cada día” (CEC 618).

La luz del Niño Dios no elimina los conflictos, sino que los ilumina para permitirnos enfrentarlos con esperanza.

Jesús no adorna la realidad con promesas vacías; al contrario, revela que la fe auténtica se verifica en la oposición.

La resistencia —interna y externa— es parte de la madurez espiritual.

En Navidad celebramos el amor de Dios que se hace cercano, pero también la valentía de José y María, quienes enfrentaron:

  • Incomprensión social

  • Persecución política (Herodes)

  • Pobreza real

  • Precariedad total

Y aun así permanecieron fieles. La Navidad purifica porque nos obliga a preguntarnos:
¿Estoy siguiendo a Cristo por comodidad o por convicción?

Enriquece tu lectura con:

3. La Iglesia enseña que la fe crece en las pruebas

La Iglesia ha enseñado siempre que la fidelidad se robustece en medio de dificultades.

El Concilio Vaticano II afirma en Lumen Gentium 42 que la caridad cristiana “se prueba en la adversidad”.

El Canon 209 §1 recuerda que todo fiel tiene el deber de “conservar siempre la comunión con la Iglesia”, incluso en circunstancias adversas.

En Navidad, esta verdad adquiere una belleza peculiar: El Niño que nace vulnerable es el mismo que nos llama a la firmeza.

La ternura del pesebre no contradice la exigencia del Evangelio; la completa.

4. La luz también purifica la intención del corazón

No todas las resistencias vienen de fuera. La luz de Cristo desenmascara nuestras sombras internas:

  • Apegos
  • Temores
  • Búsqueda de aprobación
  • Fe tibia
  • Ego espiritual

Santa Teresa de Jesús decía que cuando Cristo entra en el alma, “no deja nada sin examinar”.

La luz es hermosa, pero también quirúrgica.

Navidad no es solo contemplar al Niño, sino permitir que su claridad nos haga sinceros.
Suave, pero firme.

 

5. Permanecer fieles: el verdadero milagro navideño

Jesús concluye el Evangelio de hoy con una promesa decisiva: “El que persevere hasta el final, ese se salvará”.

Perseverar es el fruto de la Navidad. Dios se ha hecho uno de nosotros para mostrarnos que la fidelidad es posible, incluso en la fragilidad.

Benedicto XVI enseñaba en Spe Salvi que la esperanza se acrisola en el sufrimiento, porque Dios transforma el dolor en camino de salvación.

Y eso es precisamente lo que hace la luz de Cristo: purifica, fortalece y dirige el corazón hacia lo eterno.

propósitos año nuevo

6. ¿Cómo vivir esta purificación en la Navidad?

✔ 1. Acepta la luz aunque revele sombras
No temas descubrir tus fragilidades. La gracia de Dios no humilla, sana.

✔ 2. No confundas conflicto con fracaso
El Evangelio advierte que la oposición confirma que vamos por el camino correcto.

✔ 3. Vive la fidelidad en lo cotidiano
La santidad navideña se encarna en gestos sencillos: paciencia, verdad, perdón, coherencia.

✔ 4. Deja que la Eucaristía sea tu fuerza
El Catecismo (CEC 1324) enseña que la Eucaristía es “fuente y culmen” de la vida cristiana.
Ahí se alimenta la perseverancia.

✔ 5. Enciende la esperanza, no el miedo
Las pruebas no son una amenaza, sino una oportunidad para dejar que la luz de Cristo brille más.

Conclusión: Navidad exige corazón firme

La Navidad nos recuerda que Dios entra en la historia para iluminarla, no para evitar los desafíos.

La luz de Belén provoca resistencia, pero también purifica la intención, acrisola la fe y fortalece la fidelidad.

No celebramos un cuento dulce, sino la llegada del Dios vivo que transforma la realidad desde dentro.

Y en medio de pruebas, oposiciones o sombras, Cristo nos dice hoy: “Permanece conmigo. Mi luz te sostendrá”.

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