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¿La crisis de los 40 es la segunda adolescencia?

La conocida crisis de la mitad de la vida

Llega un cumpleaños en el que, de repente, te detienes a soplar 40 velas y, ¡zas!, te cae el «veinte». Es en este momento de la vida, que el psicólogo Erik Erikson denominó la etapa de la “Generatividad” (séptima etapa de su teoría del desarrollo psicosocial, mediana edad, entre los 40 y los 65 años) .

Esta etapa de reevaluación se produce porque las personas cambian su percepción del tiempo.
En lugar de pensar en los años que ya han vivido, comienzan a enfocarse en el tiempo que les queda y en las experiencias que no han tenido. 

Es una etapa en la que te das cuenta de que tal vez no puedas lograr todo lo que soñaste, y esto puede generar una ansiedad por aprovechar al máximo los años restantes.

Te sientes lo suficientemente adulto como para hacer lo que te dé la gana, cosas que antes dejaste de lado por ser demasiado joven o por falta de recursos económicos.

Esta nueva perspectiva puede llevar a cambios drásticos, como:

  • Dar un nuevo rumbo a la carrera profesional.
  • Dejar a la pareja.
  • Aventarse del paracaídas.
  • Recurrir a cirugías estéticas.
  • Hacerse un tatuaje.
Psicólogos católicos 5
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Cambios físicos y emocionales a los 40

Actualmente, muchas personas de edad intermedia disfrutan de una buena condición física gracias a los avances médicos y al conocimiento sobre el cuidado preventivo.

Sin embargo, en esta etapa, el cuerpo comienza a pasar factura por el desgaste natural y los excesos.

El adulto de 40 se da cuenta de que su cuerpo ya no es el de antes. Pueden aparecer molestias físicas, arrugas, flacidez en la piel, y cambios como la andropausia o la menopausia. 

Estas son señales no deseadas que marcan la proximidad de la siguiente etapa: la vejez

La vida en pareja y la crisis de la mediana edad

La convivencia es un trabajo constante que exige profunda comprensión, comunicación, respeto y generosidad.

La intimidad en la pareja depende de la satisfacción personal de cada uno y de la capacidad de lograr objetivos en común.

La paternidad y el nido vacío

En esta etapa, muchos padres de adolescentes experimentan conflictos, ya que sus hijos buscan autonomía e identidad propia.

Por otro lado, también aparece el síndrome del nido vacío, que aunque a veces es difícil, la mayoría de las parejas lo acogen como una oportunidad para reencontrarse y revivir la intimidad.

Un adulto de mediana edad a menudo debe cuidar a dos generaciones: a sus hijos y a sus padres, lo que puede generar tensiones adicionales en la pareja.

Matrimonio en crisis

La llegada de los nietos

La gente a esta edad se convierte en abuelo. El rol de abuelo puede ser muy enriquecedor, actuando como cuidador, compañero de juegos, consejero e intermediario.

Sin embargo, esto también puede generar nuevas crisis y conflictos en el matrimonio si no se gestiona adecuadamente.

Las causas de la crisis matrimonial

A medida que el matrimonio avanza, es crucial salir del egoísmo y buscar una identidad en el «nosotros».

La relación se puede enfriar, la unión familiar puede resquebrajarse y surge la sensación de que las metas del matrimonio ya se han cumplido.

Esto puede llevar a que la pareja busque nuevas experiencias fuera de la vida conyugal, coqueteando con otras personas e incluso cometiendo infidelidades.

Es un momento en el que se hace un balance económico, social y profesional, y la frustración por no haber cumplido los objetivos juveniles puede ser abrumadora.

Los proyectos y sueños postergados pueden causar ansiedad y depresión. Existe una lucha interna entre lo que se quiere hacer, lo que se debe hacer y lo que se puede hacer.

También puede aparecer una apatía en la intimidad, por el miedo a la vejez y sus consecuencias sexuales.

En el ámbito laboral, uno de los miembros puede volverse adicto al trabajo (workaholic) para escapar de esta realidad.

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Recomendaciones para superar la crisis de los 40

  1. Reorganiza tu tiempo libre. Utiliza este momento para replantear tu relación de pareja y con tus hijos. Amplía tus conocimientos, toma un curso o aprende una nueva habilidad.
  2. Cuida tu salud. Aliméntate sanamente, mantén tu peso ideal y visita al médico. Si sientes que estás en un periodo depresivo o de crisis, no dudes en buscar ayuda profesional de un psicólogo, consejero matrimonial o líder espiritual.
  3. Practica la lealtad y el perdón. La crisis se puede superar con una buena dosis de entrega, lealtad y humildad. Acepten sus propias limitaciones, perdonen los errores y resuelvan sus diferencias.
  4. Dialoguen con sinceridad. Hablen de sus metas, pasen tiempo de calidad juntos y busquen actividades que los enriquezcan. Es posible hacer cambios sin perder todo lo que han construido.
  5. Eviten errores irreversibles. No abandonen el hogar ni se refugien en vicios como el alcohol, las drogas o las infidelidades. Recuerden que esos estímulos son temporales, a diferencia de la familia que tienen.
  6. Cuiden su apariencia. No caigan en la tentación de usar ropa estrafalaria o provocativa. La seguridad en sí mismos debe venir de adentro, no de la necesidad de reafirmarse.
  7. Hablen con sus hijos. Explíquenles la situación de manera apropiada para su edad. Aunque no lo entiendan del todo, notarán que algo no está bien.
  8. Vivan el presente. Eviten la inercia de mirar al pasado con arrepentimiento. Obsesionarse con lo que no se logró solo genera frustración.
  9. Cultiven el espíritu. Hagan voluntariado juntos en organizaciones sociales o religiosas. El trabajo en equipo les ayudará a mantener una conexión fuerte y unificará sus ideas y objetivos.

Conclusión

Para superar la crisis de los 40, es necesario mucho valor, humildad y amor por la familia. No basta con aplicar «pequeños remedios». Hay que reconocer que se necesita una acción profunda para evitar que el tren del divorcio descarrile el proyecto de vida que han construido.

Tanatóloga y MCF Victoria M

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Victoria Mijares

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