Cuando reflexionamos sobre ella nos perfeccionamos. Por medio del humanismo cristiano, podemos buscar y acercarnos a comprender que nuestro espíritu tiene un destino, la eternidad, y perpetuarse en la memoria de sus semejantes. La persona es un espíritu encarnado, un ser trascendente, dotado de inteligencia, conciencia y voluntad.
La muerte ha sido y es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa ha sido considerada como diosa, después como protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.
Actualmente entre la sociedad para algunas personas es un mito, un tabú, alrededor de ella se cuentan historias místicas, espiritistas.
Qué es la muerte para un cristiano?
La muerte es parte nuestra condición de personas humanas, es condición de vida
La muerte no es un fin, no rompe los vínculos, no rompe el amor, sino que lo transforma.
Este artículo pretende ayudar a comprender el sentido espiritual de estos Días de Muertos, transformando el dolor en comprensión, dándole un lugar a la ausencia y abrirse a una forma más amorosa de recordar. Estos días en los que la memoria se vuelve luz y el corazón recuerda con más fuerza, para honrar la vida de nuestros seres amados, reconocer todo el amor que permanece y aprender a caminar el duelo con mayor serenidad.
Cuando nos damos permiso de mirar el dolor con compasión, algo dentro de nosotros comienza a acomodarse.
Qué es la muerte para un cristiano?
La muerte es parte nuestra condición de personas humanas, es condición de vida
La muerte no es un fin, no rompe los vínculos, no rompe el amor, sino que lo transforma.
Este artículo pretende ayudar a comprender el sentido espiritual de estos Días de Muertos, transformando el dolor en comprensión, dándole un lugar a la ausencia y abrirse a una forma más amorosa de recordar. Estos días en los que la memoria se vuelve luz y el corazón recuerda con más fuerza, para honrar la vida de nuestros seres amados, reconocer todo el amor que permanece y aprender a caminar el duelo con mayor serenidad.
Cuando nos damos permiso de mirar el dolor con compasión, algo dentro de nosotros comienza a acomodarse.
ORACION :
Señor, te damos gracias por el regalo de la vida y la promesa eterna de tu amor. Gracias porque en la fe la muerte no destruye el afecto, sino que lo transforma, y porque en cada momento de ausencia tu presencia nos consuela y nos llena de serenidad. Amén.
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VICTORIA MIJARES









