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Familia: signo de esperanza para la vida

Introducción.

Conferencia impartida por Monseñor Ramón Salazar Estrada, Obispo auxiliar de Guadalajara y Responsable de Dimensión Vida, en el XXIV Congreso Nacional de Método de Ovulación Billings, Saltillo, Coahuila, del 14 al 16 de noviembre de 2025, nos habla sobre los 30 años de Evangelium Vitae, los desafíos actuales para la defensa de la vida y el llamado a una pastoral integral basada en la dignidad humana.

La reflexión sobre la familia como signo de esperanza para la vida se vuelve esencial en un contexto cultural donde los fundamentos antropológicos parecen diluirse.

En esta conferencia, Monseñor Ramón Salazar, ofrece una mirada profunda sobre la misión de la familia, la dignidad humana y el compromiso pastoral para defender la vida en todas sus etapas.

El obispo subraya que la familia es el lugar donde la vida humana no solo inicia, sino donde encuentra protección, cuidado y sentido.

La familia, afirma, es “el primer santuario de la vida”, una escuela natural del amor donde se aprende la entrega y la responsabilidad hacia los demás.

A lo largo de su intervención, Monseñor Salazar aborda la importancia de la antropología cristiana como fundamento para comprender la grandeza y la inviolabilidad de cada ser humano.

Recuerda que la dignidad no depende de las circunstancias, la utilidad, las capacidades o el estado de salud de la persona, sino de su condición de hijo de Dios.

En un mundo que a veces relativiza la vida humana, reafirma que la Iglesia sostiene con claridad que “la vida es un bien siempre valioso” y que “la vida humana debe ser defendida desde la concepción hasta la muerte natural”.

Familia, verdadero amor

Durante su ponencia, el prelado retoma los aportes del Método de Ovulación Billings como una herramienta valiosa para acompañar a los matrimonios desde una visión integral de la persona y del amor conyugal.

Subraya que estos métodos naturales no solo son eficaces, sino que respetan la naturaleza humana, fortalecen la comunicación entre los esposos y promueven una vivencia más plena de la sexualidad.

Asimismo, invita a reconocer los desafíos actuales que enfrenta la familia: ideologías que distorsionan la identidad humana, presiones socioeconómicas, violencia y una creciente cultura de descarte.

Frente a ello, la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta pastoral que acompañe, ilumine y fortalezca a las familias.

Monseñor Salazar insiste en que solo una auténtica cultura de la vida podrá contrarrestar las fuerzas que amenazan la dignidad humana.

Y esta cultura se construye desde lo cotidiano: en la educación de los hijos, en la apertura al diálogo, en la solidaridad con los más vulnerables y en la elección consciente de prácticas que respeten la vida.

Finalmente, el obispo exhorta a los matrimonios, agentes de pastoral y profesionales de la salud a trabajar juntos por una sociedad que reconozca el valor de cada persona.

Afirma que la familia, cuando vive desde el amor y la verdad, se convierte en un auténtico signo de esperanza para la vida, una luz que ilumina la sociedad y un testimonio que transforma el mundo.

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A 30 años de Evangelium Vitae: La vida es siempre un bien

A los 30 años de la Evangelium Vitae —1995, el Evangelio de la Vida— el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ofreció un subsidio dirigido a quienes asistieron a la Asamblea Nacional por la Vida.

Lo estuvimos estudiando, y hoy quisiera presentar nuevamente algunas partes de este material para esta ocasión.

La vida es siempre un bien. Uno de mis objetivos ahora es motivar para su lectura y para su seguimiento, así como para profundizar en otro documento que en su momento les mostraré.

En estos 30 años hemos tenido todo un recorrido histórico.

A partir de la necesidad tan imperante que se manifestaba en Evangelium Vitae, se inicia —o se retoma— una pastoral de la vida humana cada vez más estructurada y más fuerte.

Es urgente trabajar en este aspecto humano, porque hoy vemos la vida amenazada desde diferentes frentes.

Ustedes lo hacen de manera especial en la etapa de la gestación y en la vida matrimonial.

Pero también, como enseña el subsidio, es necesario considerar otras etapas del ser humano: la vida de los adultos mayores, la vida de los enfermos, la vida de los migrantes, y la vida de todas las personas en situaciones vulnerables.

Se trata de ver la vida desde diferentes ángulos, no solo desde una etapa.

Por supuesto, pastoralmente ustedes llevan un tramo muy particular, pero es importante recordar que la vida requiere cuidado y calidad en todas sus etapas.

El subsidio afirma que la vida —desde la concepción hasta su fin natural— es el primer y más fundamental bien sobre el que se edifica toda sociedad justa. También es el fundamento de nuestra esperanza.

Psicólogos católicos 15
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¿Qué encontró Evangelium Vitae en 1995?

Tres puntos esenciales:

  1. Una acentuación, a todos los niveles —legal, social, cultural— del impulso al aborto.
  2. La propuesta creciente de la eutanasia en algunos países.
  3. En nuestro contexto mexicano, un control natal coercitivo: pueblos enteros sometidos sin su consentimiento a esterilizaciones o la implantación de dispositivos. Era una política establecida y Evangelium Vitae lo denunció.

¿Y qué encontramos 30 años después, en 2025?

No encontramos una embestida menor, sino cada vez mayor. Hoy tenemos 24 estados del país donde se ha despenalizado el aborto.

A nivel mundial, especialmente en occidente, la legislación permisiva es la norma. Incluso en Estados Unidos, algunos estados lo mantienen penalizado, pero muchos otros lo han legalizado.

Avances tecnológicos que no favorecen la vida

La fertilización in vitro y otras técnicas de reproducción se han multiplicado. En 1995 había cuatro o cinco clínicas reconocidas en México.

En 2025 hay más de cien. Estamos ante un aumento exponencial que exige una respuesta pastoral urgente.

La amenaza de la eutanasia

En 2025, nuevamente encontramos que la etapa final de la vida está amenazada. En nuestro país, el mes pasado (octubre), inició una propuesta legal de eutanasia.

Incluso se han entregado más de 100,000 firmas para impulsar su aprobación. La Iglesia identifica en esto un riesgo más contra la vida.

Ante este panorama, la pastoral de la vida necesita una acción cada vez más decidida, organizada y estructurada.

Francisco y la visión integral de la vida

El Papa Francisco amplía el horizonte: la vida no se limita a la etapa prenatal.

En Evangelii Gaudium se enfatiza la necesidad de defender al anciano, al enfermo, al migrante y a la persona con discapacidad. La dignidad es innegociable e incondicional.

Hoy tenemos una invitación más amplia para la pastoral de la vida: ofrecer calidad de vida en cada etapa de existencia humana.

Desde el embarazo hasta la tercera edad, desde la familia hasta quienes viven marginación.

Dignitas Infinita: un llamado a reconocer la dignidad que no se agota

Quisiera ahora invitarles a reflexionar y leer un documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: la declaración Dignitas Infinita (abril de 2024).

Es amplia y toca diversos temas, pero para la pastoral de la vida es indispensable.

Dignitas Infinita afirma que la dignidad humana es infinita y corresponde a toda persona más allá de cualquier circunstancia.

El subsidio pastoral La vida es siempre un bien se apoya en esta enseñanza para recordar que:
“La vida de cada persona debe ser siempre respetada, custodiada y defendida.”

Este documento nos deja desafíos pastorales transversales. Todo ámbito de la Iglesia —profético, litúrgico y social— debe considerar este eje fundamental.

No es solo un desafío: es una tarea inmediata.

La Iglesia reafirma la dignidad ontológica de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios y redimida en Cristo Jesús.

La dignidad humana es tan grande que el Verbo se hizo carne y asumió nuestra condición, elevándola. Nadie por sí solo puede alcanzar tal dignidad: es un don.

Por eso, el trabajo pastoral consiste en presentar esta riqueza, ofrecerla por diversos medios, unirnos a otros proyectos y caminar con toda la Iglesia para promover la cultura de la vida.

La vida no se mide por la utilidad

La vida no se mide por la productividad, la salud o la capacidad. No se mide por el estado de conciencia, ni por la condición social o moral.

La dignidad ontológica —lo que somos ante Dios— está en la base de toda pastoral de la vida.

Esto deja fuera paradigmas como la eutanasia, la pena de muerte o la guerra. La dignidad no depende de la moralidad de la persona.

Incluso quienes se mueven en el ámbito del crimen conservan su dignidad humana, porque esta no se define por sus actos sino por su ser.

La dignidad existencial —la pobreza, la marginación, la migración— tampoco disminuye esa dignidad fundamental.

Desafíos actuales

Hoy, en la primera etapa de la vida, vemos amenazas normalizadas.

Aquello que en 1995 era coercitivo, hoy está normalizado incluso entre creyentes: anticoncepción, control natal y mentalidad antinatalista. Esto exige una fuerte labor de formación.

Otro tema importante es la objetivación de la mujer, especialmente en la maternidad subrogada.

En México, Sinaloa y Tabasco la permiten; Coahuila, Saltillo y Querétaro la penalizan; en el resto del país hay un vacío legal.

Esto abre la puerta a prácticas clandestinas que atentan contra la dignidad de la mujer y del niño.

Conclusión:

La conferencia “Familia, signo de esperanza para la vida” nos ofrece un camino claro para el trabajo pastoral, formativo y científico del Método Billings:

  • Agradecer el don de la vida.
  • Custodiarla con responsabilidad y verdad.
  • Celebrarla con alegría y fe.

Cuando un matrimonio vive estos tres verbos, se convierte en signo vivo de esperanza.

Y cuando una familia acoge la enseñanza de Humanae vitae y la integra con amor, entonces ilumina al mundo con la verdad del Evangelio de la vida.

El Método Billings no es sólo un método: es un camino de madurez, libertad y santidad conyugal.
Hombre y mujer son fundamentales en el desarrollo de la vida.

La Iglesia está llamada a custodiar, defender y promover la dignidad infinita de toda persona humana, en todas sus etapas y circunstancias.

Hoy más que nunca, necesitamos una pastoral de la vida decidida, valiente y estructurada, capaz de anunciar que la vida es siempre un bien.

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