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Guía rápida para escribir mi propósito de vida

Mi propósito de vida

¿Por qué estoy aquí? Esta pregunta resuena en el corazón de cada uno de nosotros, y lo que le da sentido a mi propósito de vida.

Para cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas, podemos decir, para ir a lo esencial. 

Yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes.  Dt. 30, 19

Ahora bien, ¿Cómo descubro y vivo en lo cotidiano eso?, ¿Cuál es mi camino concreto y real a la felicidad? Eso es lo que llamamos propósito de vida.

Bienestar presente y visión de futuro

Más allá de que en otro momento trabajaremos sobre el concepto de “felicidad”, para que no sea algo ilusorio y perfeccionista, podemos decir que un mayor nivel de bienestar psicológico, emocional y espiritual es posible en tu vida. ¡Hoy!.

Pues, de acuerdo al planteo que llamo de la doble vía, es necesario que trabajes, por una parte, al servicio de tu bienestar presente.

Para eso hay toda una serie de habilidades por aprender, que entrenamos en la terapia.

La otra vía, que va en paralelo, es la del propósito de vida. 

Además, como decía Viktor Frankl, “quien tiene un por qué para vivir, puede soportar cualquier cómo”

Misión y Visión

El propósito es la síntesis entre misión y visión.

La misión tiene que ver con el para qué, con la vocación en sí misma.

La visión tiene que ver más con el cómo. Con el don.

Por ejemplo, San Francisco Javier tenía la misión de ser evangelizador, pero la visión que Dios había puesto en su corazón estaba en Oriente, no en África, por ejemplo.

Asimismo, la visión es muy importante porque nos conecta más emocionalmente con la misión, nos motiva.

El mapa no es el camino para mi propósito de vida

Si quieres hacer reir a Dios, cuéntale tus planes, dice la frase.

Es verdad, por más que hagamos un profundo discernimiento vocacional, muchas veces termina sucediendo algo distinto a lo que habíamos pensado o deseado.

Ahora bien, el tener enunciada una misión y una visión es una herramienta para ponernos en movimiento.

Para tomar la iniciativa del próximo paso, sin embargo, no es una profecía absoluta.

En el camino se van presentando nuevos desafíos y oportunidades, pero nunca las veríamos si no nos ponemos en marcha.

Y, si no tienes un lugar al que decidas ir, nunca empezarás el viaje.

A la misma vez, este trabajo quiere darte un empujón para ponerte en marcha, con una dirección definida. 

Luego, comienza la aventura y nunca se sabe exactamente qué pasará. Eso es parte de lo emocionante de vivir. 

Anímate a descubrir y formular tu propósito de vida

Por eso, te propongo aquí que escribas tu propósito de vida.

Creemos que Dios nos ha soñado, que nuestra existencia se sostiene por su voluntad, y que hay un plan concreto para nuestra vida.

Descubrir, elegir y llevar a cabo ese plan es nuestra felicidad presente y eterna.

Pues, este ejercicio no es sólo ponerse a pensar y soñar.

Te invito a que sea un momento de profunda oración. Varios momentos en realidad, no hace falta hacerlo todo de una vez.

Cada hoja de un árbol, cada piedra en el lecho de un arroyo, tiene una función. ¿Cómo no vas a tener tú la tuya?

¡A escribir nuestro propósito de vida!

 

Antes que nada, busca un espacio de desierto, de soledad y de silencio, y disfruta de empezar a escribir ¡y reescribir!

Así, estas preguntas y sugerencias de actividad te pueden ir orientando en ese trabajo.

No lo tomes como un cuestionario, sino como un disparador para tu reflexión orante.

Misión

  • ¿Para qué quiero vivir mi vida?
  • ¿A qué estado de vida me siento llamado?
  • ¿Para quiénes quiero vivir?
  • ¿Qué actividades disfruto profundamente?
  • ¿Qué dolores y problemas de los demás me conmueven más?
  • ¿Qué necesidades de los otros puedo resolver especialmente?
  • ¿Qué servicio quiero prestar a los demás?
  • ¿Para qué soy bueno, qué cosas me salen bien, para qué siento que tengo un don?
  • ¿Cómo quiero que sea mi relación con Dios?
  • ¿Y con mi comunidad, con la Iglesia?

Visión

  • ¿Cuáles son los roles que ocupo y quiero ocupar en mi vida?
  • ¿Cómo quiero llevar adelante cada uno de los roles que ocupo en vida?
  • ¿En qué estados emocionales quiero vivir?
  • ¿Cuáles son para mí los valores más importantes?
  • ¿Qué frases y creencias quiero tener en mi cabeza habitualmente?
  • ¿En qué paisaje me gustaría vivir?
  • ¿De qué manera y en qué lugar me gustaría trabajar?
  • ¿Cuánto dinero quiero ganar?
  • ¿Cómo quiero verme físicamente?
  • ¿Qué expresión quiero que tenga habitualmente mi rostro?
  • ¿Qué actividades quiero hacer en mis mañanas, días, tardes y noches?

Trata de imaginar la visión como una foto o como un video y trata de saborear esa imagen deseada de tu vida.

Cuanto más placer sientas mirando esa foto, más presente la tendrá tu mente luego.

Si te animas, escribe el relato de ese día deseado de tu vida.

Intenta luego unir misión y visión en un relato de propósito, como una especie de constitución personal.

Intenta disfrutar y saborear este momento, como un escultor que modela la arcilla, modela esa visión deseada de tu vida.

Siente mientras escribes la mirada amorosa del Padre que te ha soñado para que tú puedas soñar.

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Acciones comprometidas

Seguidamente, analizarás en cada oportunidad que tengas, la energía de tus emociones hacia las “acciones comprometidas”.

Las acciones comprometidas son las que realizan nuestro propósito.

Ahora te propongo que converses un poco con ese que quieres ser, con ese que recién relataste. 

Posteriormente, mira a los ojos a esa persona que ves en el espejo, esa persona que estás llamado a ser, ¿Qué te dice que hagas hoy?

Trata de escribir punto por punto, las acciones concretas que hoy puedes realizar, que tienen que ver con esa vida que quieres llevar. 

Por ejemplo, si en mi visión hago todos los días ejercicio, y corro 10 kilómetros todas las mañana,pero hoy tengo 30 kilos de más.

La acción comprometida de hoy puede ser salir a caminar 3 kilómetros. Y repetirlo todos los días de esta semana.

Posteriormente, toma de todo ese largo listado, las tres o cuatro acciones que hoy y mañana intentarás realizar.

Ponlas en agenda, con horario y recordatorios. Henry Ford decía que “un objetivo sin fecha, es sólo una ilusión”.

Disfruta del proceso

Recuerda, siempre tenemos a mano acciones comprometidas para realizar, para redirigir ahí la energía que liberan las emociones incómodas. 

Es muy importante recordar que esa visión deseada no es un ideal perfecto que me exige llegar a ser él, sino un amigo amable que me quiere ver mejor.

La caídas, los fracasos y postergaciones son parte necesaria de todo proceso. 

La idea es disfrutar del camino, de cada pequeño paso que doy, de cada pequeña conducta que hoy puedo lograr. 

Una paciente escritora, que hacía bastante vivía de sus libros, me contó una vez cómo ella disfrutaba, en sus comienzos, de la hora del almuerzo, en las que se sentaba a escribir en un bar. 

Estaba trabajando en otra cosa años antes de que su primer libro fuera publicado, pero ya disfrutaba de escribir.

Esa es  la idea, saborear hoy lo que puedo de esa persona que quiero ser, sin engancharme con la queja que hace mi mente de lo que todavía no soy.

Quiera Dios que te sea útil este ejercicio. Nos vemos en el camino.

A tu servicio. Lic. Juan Manuel König 

Oración:

Jesús, te damos gracias por permitirnos concluir este año, agradecemos todas las cosas recibidas, todos los logros, las bendiciones,  las alegrías, pero también las penas y momentos de dificultad.

Ponemos en tus manos este próximo año por comenzar, para que seas tú quien vaya iluminando mi propósito de vida. Llénanos de bendiciones, salud y amor, y que sepamos mantenernos unidos a ti. Amén.

Juan Manuel König

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Lic. Juan Manuel König 

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