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T1E1 ¡Un santo como tú! San Gabriel de la Dolorosa

Su historia

San Gabriel de la Dolorosa un santo ¡como tú! Nació en Asís, Italia el 1º de Marzo de 1838.

Su nombre de origen fue Francisco Possenti, décimo hijo de 13 nacidos en el seno de una familia bien acomodada, pues su padre Santos Possenti trabajó como funcionario para el Estado Pontificio.

Francisco apenas tenía 4 años, cuando su madre falleció ¿Imaginas esa situación? Debió ser  muy duro para la familia.

Quedó al cuidado principalmente de su hermana Maria Luisa y una empleada de la casa.

Estudió en colegio religioso con los Jesuitas, quienes además de su padre, le inculcaron los valores cristianos.

Era un niño común, ¡sí, como tú y como yo! travieso, amiguero e inclusive tenía un carácter fuerte y era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

¿Les suena conocido? Seguro que todos tenemos algo de esto.

Cierto día durante su adolescencia, enfermó gravemente y al empeorar se asustó muchísimo ¡yo estaría igual!, pero miren lo que él hizo.

Temblando de miedo, le prometió a Dios que si le curaba dedicaría el resto de su vida a servirle en una congregación religiosa.

Su ruego fue escuchado y se curó de inmediato, sin embargo, olvidó su promesa y volvió a la vida que llevaba.

Era un joven de carácter alegre, bromista, de facciones elegantes, con buen gusto para vestir, hábil para bailar, su lectura favorita eran las novelas románticas y disfrutaba asistir al teatro.

Características que por supuesto llamaban la atención de muchas jovencitas. ¿Y cómo no? Era todo un galán.

Tiempo después enfermó de nuevo, en esta ocasión su garganta se inflamó a tal grado que le provocaba una sensación de asfixia, estando al borde de la muerte recordó su promesa incumplida.

Y buscando la abogacía del mártir Jesuita San Andrés Bobola, renovó su promesa y cayó en un sueño reparador, del cual despertó sin ningún  malestar. Vaya que su fe era grande y Dios escuchaba sus súplicas.

Inicio de su vida religiosa

Tenía 17 años cuando solicitó su ingreso en la “compañía de Jesús” donde era bien conocido, pero a pesar de ser admitido, decidió aplazar su entrada.

¿Cuántos de nosotros no hacemos eso constantemente?, dejar a Dios para después.

Un sacerdote Jesuita amigo suyo le escribió una carta invitándole a buscar la paz de Jesucristo, alejándose de las alegrías mundanas, venciendo las pasiones, despreciando las vanidades y recibiendo con frecuencia los sacramentos.

El padre de Francisco que creía conocerlo muy bien, no lo sentía capaz de llevar una vida religiosa, así que, para distraerlo de sus intenciones, lo invitaba constantemente al teatro.

Seguro te ha pasado, otros dudan de tus capacidades, muchas veces incluso tú mismo lo haces.

Pero Francisco recordaba las palabras de su amigo y prefirió escaparse en cada oportunidad para ir a orar al templo vecino.

El 03 de julio de 1855, su querida hermana María Luisa, quien lo había criado, fallece víctima de cólera, ¡Que golpe tan devastador!  Por supuesto le hizo reflexionar fuertemente. 

Sin embargo, en aquel tiempo, Francisco se sentía muy atraído por una joven distinguida y virtuosa, hija de un abogado, oportunidad que aprovechó su Padre con intención de alejarlo de la vida religiosa.

Planeando que se comprometieran para casarse en cuanto llegaran a la edad apropiada y Francisco hubiese terminado sus estudios. 

Seguro que se preguntaba ¿Por qué no hacerlo? ¿Qué podría haber de malo en un noviazgo lleno de respeto y cariño?

Gabriel de la Dolorosa

Foto tomada de ACIPRENSA

Pues sucede que Francisco estaba llamado a algo distinto, así que la última y definitiva llamada fue durante una procesión de la imagen de la Santa Virgen María.

Estando de rodillas y al voltear a ver la imagen, percibió en ella una mirada profunda que no había visto jamás y una voz que le habló al corazón diciendo: 

“¿Todavía no entiendes que esta vida del mundo no es para ti?, sigue tu vocación” entonces su decisión fue firme e irrevocable.

Pero sabía que para su vida de hombre tan mundano requeriría de una comunidad rigurosa.

Después de hablar con su padre, solicitó su admisión al noviciado con “los pasionistas”, donde se le admitió bajo la condición de que fuera de inmediato.

En cuanto entró hizo cambiar su nombre por el de Gabriel de la Dolorosa.

A pesar del cambio tan brusco en una comunidad muy penitente, nadie le escuchó jamás una queja. 

Tuvo grandes tentaciones contra la fe, en ocasiones el demonio le atacaba para insinuarle blasfemias contra Dios.

Pero pudo superarlo triunfante con la confianza puesta en Dios y en su Madre Bendita. En cuanto tuvo oportunidad expresó a su familia: 

“La alegría y el gozo que siento dentro de esta casa es casi incalificable en comparación a la diversión que tenía afuera.

No cambiaría un cuarto de hora transcurrido aquí adentro en oración ante la Virgen con un año o con el tiempo que quieran lleno de los espectáculos y de los pasatiempos de Spoleto. De verdad, mi vida está llena de alegría”

¿Lo imaginan? Seguramente encontró algo muy grande allí dentro, por lo que valía la pena dejarlo todo.

Dicen que cuando algo le halagaba o agradaba tanto que lo sentía un peligro para su humildad, recordaba las palabras del fundador de los pasionistas San pablo de la cruz

“Un granito de soberbia basta para derribar la más encumbrada santidad. “

¡Tremenda frase!

Gabriel de la Dolorosa recibió las órdenes menores en mayo de 1861, mismo año en el que enfermó de tuberculosis, padeció vómitos de sangre, fiebres altas, solo toleraba un poco de leche, deliraba.

Y el demonio lo atacaba con fuerza contra su devoción a la Virgen, por lo que tenía que repetirse constantemente la frase: 

“En ti Señora he esperado y no seré confundido eternamente”.

Sus últimas palabras fueron “Madre mía, ven pronto”, con rostro sonriente y las manos apretadas en la imagen de Jesús crucificado y María Dolorosa, falleció el 27 de febrero de 1862, poco antes de cumplir los 24 años.

Canonización

San Gabriel de la Dolorosa fue canonizado el 13 de Mayo de 1920 por el papa Benedicto XV

Ahora que conoces a este gran santo y que viste que su vida se parece mucho a la tuya, imita su gran fe. Recuerda que la santidad está al alcance de todos.

El próximo santo ¡eres tú!

 

Oración

Querido San Gabriel de la Dolorosa, ponemos en tus manos a todos los jóvenes que están escuchando esta cápsula.

Te pido que intercedas por todos nosotros para que en nuestras dificultades y enfermedades nos sepamos abandonar en Dios como tú lo hiciste. Amén.

Si sientes que hay algo más que te gustaría compartir con nosotros o que encuentras dificultad para afrontarlo, visita nuestra sección de Psicólogos Católicos, en donde encontrarás profesionales que te ayuden a vivir estos procesos.

También te invitamos a dejar tus intenciones en nuestra sección Pide y haz oración, en donde juntos como comunidad oramos a Dios por tus necesidades.

 

Autor invitado.

Vania Hernández

 

Si quieres conocer más sobre la vida de éste gran Santo, te dejamos el link con su biografía completa.  San Gabriel de la Dolorosa

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