¿Qué tiene que ver la salud mental con ser creyente?

La Psicoterapia como herramienta espiritual desde las Virtudes Cristianas.

Ya lo decía San Basilio el Grande: “Las virtudes tienen mucha más afinidad con el alma que la salud con el cuerpo”

¿Te has preguntado alguna vez qué relación tiene la psicoterapia con la salud? , ¿Por qué se habla de salud mental a algo que pareciera solamente una plática? y ¿Qué tiene que ver la salud mental con ser creyente?

Vamos a explorar un poco acerca de la relación que guarda la psicoterapia con el ejercicio de las virtudes cristianas para tratar de construir una mejor idea de su propósito.

Cuando el cuerpo enferma.

Se debe mirar al enfermo como un sistema y no considerar solamente a la enfermedad como un síntoma, porque la misma medicina que cura a un hombre puede matar a otro.

Con la mente es lo mismo, para sanarla, se deben tomar en cuenta las características de la persona, su experiencia de vida, sus intereses, su manera de percibir el mundo y su espiritualidad. 

No es lo mismo un hombre deprimido que tiende a la agresividad, que una mujer deprimida que tiende al abandono de sí misma. 

Ni es lo mismo un adolescente con problemas de adicción (con padres ausentes), que uno con padres rígidos.

La Psicoterapia como herramienta.

Por ello, la psicoterapia es la herramienta que ayuda a que las personas puedan darse cuenta de sus propios procesos mentales, sus creencias, sus mecanismos, su manera de sabotearse a sí mismos, sus esperanzas, y sobre todo los recursos que ya están en ellos para resolver sus dificultades.

Con un apropiado acompañamiento terapéutico (sin juicios, regaños, ajustes, ni confrontaciones agresivas) pueden resolver.

El descubrimiento de las virtudes.

Es entonces, donde el descubrimiento de las virtudes dadas por nuestro Creador, van a ser exploradas y convertidas en recursos valiosísimos para vencer las dificultades de la vida. 

Por ejemplo, ante la gula, el ayuno; ante la soberbia, se requiere humildad; ante la envidia, caridad.

Puede parecer muy fácil la fórmula, sin embargo es necesario entender muy bien la intencionalidad de cada virtud, ya que si no se comprende adecuadamente puede ser contraproducente, haciendo más grande el hoyo.

En un proceso terapéutico. 

Por ejemplo; la persona que desea trabajar su tristeza en un proceso psicoterapéutico, pensaremos en que el opuesto sería la alegría, pero se puede cometer el error de decirle “no estés triste”, “hay que hacer cosas divertidas, sé alegre”

Sin embargo eso no sería ni bueno ni productivo, porque significaría, entre líneas, decirle: “no me importa lo que te llevó a la tristeza, tienes un bloqueo que tienes que vencer por ti mismo aunque no tengas idea de qué se trata”

Desde el punto de vista espiritual. 

La tristeza, debería ser utilizada para llorar por los propios pecados y afligirse del alejamiento de Dios; este tipo de tristeza es virtuoso.

Pero, el uso no adecuado de la tristeza, es el estar afligido por la pérdida de los bienes sensibles, por ejemplo, no satisfacer algún deseo, no obtener el placer que se esperaba, o tener dificultades en alguna relación con sus seres queridos. 

Si se mal utiliza de esta manera, las consecuencias son el desánimo, pesadez, dolor físico, abatimiento, desamparo, opresión depresión, incluso ansiedad y/o angustia. (Cfr. San Juan Crisóstomo). ¿Ya estamos de acuerdo en que decirle que se ponga alegre no le va a funcionar?

El arte de la Psicoterapia.

Entonces, por esa razón, la psicoterapia se convierte en un arte que va delicadamente descubriendo todos los bloqueos que pueden estar asociados con esa tristeza.

Una vez traídos a la conciencia, es muy fácil tomar acción sobre ellos. Así como un enfermo necesita sus cuidados paliativos, de la misma manera, quien va a psicoterapia necesita ese mismo cuidado en su mente.

Oremos:

Señor Jesús, que quienes lean o escuchen estas palabras reciban tu consuelo y protección. Concédeles te suplicamos, la salud de cuerpo y mente para poder darte la Gloria, Alabanza y Adoración que nuestro espíritu necesita darte para alcanzar los bienes eternos que por tu misericordia nos regalas.

Enséñanos Oh Señor a cuidar nuestra salud mental que es el conocimiento de nuestra propia alma. Amén.

Termino este post con las siguientes frases:

“Lo que la salud es al cuerpo vivo… lo es el conocimiento en relación con el espíritu” apunta San Máximo.

“Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que le concierne, toda la potencia del espíritu estará sana también” enseña en el mismo sentido Evagrio, que coincide en que el conocimiento espiritual es “la salud del alma”.

San Talasio afirma igualmente que “La salud del alma es el conocimiento”. (Larchet, 2020).

Ansiedad Psicólogo Católico

Ilustrador Gustavo Lemus @supersantos_gt

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Red de Psicólogos Católicos / Cathodemia

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