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Aprender a acompañarnos en familia

Todos hemos escuchado las palabras sabias de los abuelos, “La familia es lo mas importante”. Nos aseguraban que sin importar dónde te encontraras y a pesar de la situación adversa que estuvieras pasando, tu familia siempre iba a estar ahí para ti.

Quizás en ese momento no dimensionábamos esas palabras, creíamos que eran cosas de viejos, pero hoy estoy seguro de que son verdad y la relación con estas personas en la vida es esencial.

Tener una familia es contar con la oportunidad de pertenecer al grupo humano más importante de la vida de cualquier persona, es poder contar con los puntos de referencia global para la vida. Es decir, la familia ejerce la primera y más indeleble influencia sobre las personas.

Sin embargo, no todos tienen la fortuna de crecer y desarrollarse en el seno de una familia con todas estas características, estabilidad y unión, y por lo tanto buscan todo esto en otras fuentes, pero desafortunadamente no siempre lo logran conseguir.

Las crisis actuales que vivimos son difíciles y en ocasiones no se ve con claridad una caducidad próxima, son momentos complicados en nuestras vidas. Hoy enfrentamos muchos desafíos y tensiones.  Por lo tanto nos podríamos preguntar ¿cuál es el papel de la familia ante esta crisis? ¿cuál es la clave para superar estas dificultades?

El acompañamiento.

La clave es permanecer unidos, lo más unidos posible, es decir, soportar todos y aportar todos, trabajar como un equipo. Las sonrisas, la ayuda mutua, las palabras de aliento recibidas después de un mal día, conforman una gran red de apoyo vital para las personas.

Al mantenernos unidos y no abandonarnos, será posible superar esta crisis. Se trata de descubrir cada uno su propio equipo, es decir, su familia.

Te comparto cinco fortalezas y consejos para aprender a acompañar mejor y fortalecer tus relaciones familiares en tiempos difíciles.

  1. Fomentar la cohesión: Sus integrantes confían y dependen entre sí, tienen valores que acentúan la unidad y solidaridad en el compromiso con la familia.
  2. Ser flexibles: Le brinda a la familia la capacidad de lidiar con el estrés y tener creencias sólidas que le ayuden a resolver las crisis y conflictos.
  3. Buena comunicación:Le permite que entre los miembros haya discusiones abiertas y directas, cooperación en lugar de competencia y compartan sentimientos y afectos.
  4. Participación activa: Brinda sentido de pertenencia y unidad. Sabemos que “quien no participa, no se integra”. Se debe fomentar una participación consultiva en ciertos casos y decisoria en otros.
  5. Relaciones profundas: La familia es un conjunto de intimidades unidas por el lazo del amor familiar. De la convivencia familiar surge el crecimiento individual y el enriquecimiento personal.
acompañarnos en familia, estilos de apego

En un estudio sobre la familia, realizado en Francia y publicado en 1975 por el Comisariado del Plan de Desarrollo, se decía: «La familia, fuertemente sacudida por el choque del futuro se nos muestra dentro de este mundo incierto y cambiante, como el último refugio de la verdadera convivencia”.

Y esto no esta nada ajeno de la alternativa que tenemos a nuestro alcance hoy para seguir creciendo. La familia no puede ignorar el ambiente que la rodea, pero al mismo tiempo no puede dejar que la influencia del entorno anule su labor educativa.

La familia no sólo es un refugio, sino un lugar desde el que se puede mediante la acción educativa, mejorar este mundo incierto y cambiante. Una familia exitosa tiene sensación de responsabilidad con la familia más grande que es la humanidad. Su misión incluye el dejar una especie de legado, de participar juntos para dejar una diferencia real en tu propia familia y en la sociedad.

Debemos de acompañar constantemente para logarr hacer de la familia el mejor lugar para vivir.

Ahora bien, para logar esto el acompañamiento familiar debe enfocarse en enseñar a los hijos a ser autónomos, los ayudará a convertirse en personas responsables sobre sus actos y decisiones.

La clave está en la educación.

«Educar» significa hacer brotar lo que ya existe. Como padres de familia y principales educadores de los hijos, estamos llamados a colaborar con ellos para que crezcan ante los retos que la vida les presenta y ayudarles a convertir en oportunidades todos los obstáculos que se les presentan.

Pero, ¿cómo educar hoy? definitivamente “Educar hoy es diferente”. Hoy vemos cada vez más a padres de familia confundidos, bloqueados, con una gran desconfianza para ejercer su autoridad. En muchas ocasiones se sienten obligados a decir “SÍ” ante la incansable insistencia de los hijos para obtener algo, para salirse con la suya.

Todo esto ha polarizado la acción educativa. Por un lado, encontramos padres sobreportectores que piensan que, a mayor cantidad de cuidados, mayor es el afecto que entregan; incluso han llegado a pensar que pueden ir barriendo la banqueta de la vida de sus hijos, cuidándolos a tal extremo que no les permiten que experimenten ni siquiera las consecuencias de una decisión. Y  padres permisivos que creen que pueden traumarlos si llegan a establecer algún límite o se atreven a pronunciar la palabra NO.

Límites hijos

Esto ha sido un gran error, el exceso de preocupación o falta de límites lo único que causa es dificultar a los hijos el desarrollo sano de su personalidad.

Es claro que los padres están enfrentando muchas dificultades para ejercer su autoridad o hacerlo de forma adecuada.

La autoridad educativa, es una fuerza que sirve como una influencia positiva que sostiene y acrecienta la autonomía y la responsabilidad de los hijos.

El verdadero ejercicio de la autoridad como servicio consiste en dirigir su participación en la vida familiar, en hacerlos las personas que pueden llegar a ser, en desarrollar la capacidad de responder y actuar sobre lo que debe hacer, en otras palabras, un servicio de ayuda a los demás.

La disciplina positiva

Es un método desarrollado por Jane Nelsen para enseñar a los padres de familia a construir una relación con sus hijos que les ayude a desarrollarse de forma positiva y llegar a ser una persona autónoma y segura de sí misma. El objetivo es educarlos para que tengan una buena autoestima y confianza en sus propias capacidades, que les permita actuar de forma libre y responsable.

Te comparto 5 claves para en el momento de ir acompañando a los hijos en su desarrollo, podamos impartir una disciplina positiva y lograr hijos autónomos y responsables.

1. Firmeza, pero con amabilidad: Se dice que tenemos que aprender a ser “dulcemente firmes” a exigir con cariño. Disciplina significa constancia y superación, esto facilita en la otra persona desarrollar confianza en sus habilidades y crecer en autocontrol. La disciplina no se consigue a base de castigos o gritos, se construye con paciencia, constancia y orden, siempre de forma amable y respetuosa.

2. Sentido de pertenencia: En muchas ocasiones suelo repetir que “quien no participa, no se integra”.  La participación de los hijos dentro de la dinámica familiar, con encargos, pequeñas responsabilidades, les ayuda a sentirse valiosos y aceptados dentro de la familia. Por lo tanto, cuando se le ignora o agrede, se siente desvalorizado y pierde el sentido de pertenencia, generando un efecto muy negativo en su confianza y autoestima.

acompañarnos en familia 2

3. Educar a largo plazo: Esto significa que no vale la pena estar apagando pequeños incendios, muchas veces nos desgastamos en solo aplicar castigos para terminar con una conducta momentánea de berrinche o enfado. Esto es poco eficiente para una educación a largo plazo, ya que no soluciona de fondo el problema. Los principios de la disciplina positiva basados en el respeto, la disciplina y el afecto son mucho más eficaces, no solo para ayudar a los niños a que respeten las normas, sino también para desarrollar valores positivos como la seguridad y confianza.

4. Valores para la vida: Cuando solo utilizamos el castigo como medio para educar, lo único que logramos es enseñar que la fuerza es más importante que la razón y que podemos hacer daño a los demás para conseguir lo que queremos. La educación en positivo fomenta los valores y ayuda a desarrollar las virtudes humanas como el respeto, la generosidad, la empatía entre muchos otros, que les servirán para la resolución de problemas, además una comunicación afectiva y efectiva y el sentido de cooperación en todos los ámbitos en los que se desenvuelvan.

5. Confianza en sus capacidades: Una de las grandes tareas del ser humano es resolver problemas, y esto lo hace feliz. El gran problema que tiene es, qué hacer con su propia vida. Por tal motivo desarrollar sus capacidades y ayudarlo a alcanzar su autonomía en todas sus dimensiones, si es una gran tarea a desarrollar. Cuando solo regañamos, gritamos o amenazamos inhibimos el deseo en la otra persona de expresar su forma de ser. Al ser educado con disciplina, limites, orden, paciencia y mucho amor, le ayudamos a ir educando su carácter y desarrollar todas sus aptitudes para construir su propio proyecto biográfico de forma plena.

Los principios de una disciplina positiva son de sentido común, si quieres educar niños seguros de si mismos, autónomos y sobre todo que se sientan bien consigo mismos.

¡Recuerda! PADRES FIRMES, HIJOS SEGUROS.

Y por último me gustaría comparirte que todo esto se debe de realizar desde el marco del amor. Así es, educar con amor y por amor. Esto es lo que realmente nos acercará a el sentido de felicidad y plenitud.

familia-feliz

Pero, ¿En dónde encontrar esa felicidad?, pienso que la forma de lograrlo está en darnos a los demás, en romper el egoísmo y el individualismo que vivimos, que nos empuja a estar centrados solo en lo que nos pasa, sin darnos la oportunidad de voltear a ver a los demás y hacer algo por ellos, a dar algo de nosotros mismos. Podemos decir que la respuesta está en nuestra capacidad de amar.

No se trata de hacer grandes cosas, se trata que aquello que hagamos este impregnado de amor y no esperar nada a cambio.

Te comparto tres ideas para amar más y mejor a los que te rodean y así lograr ser más felices.

  1. Un acto espontáneo de amor diariamente:Si lo pudiera describir de alguna manera, te diría que “te obsesiones por hacer feliz a alguien en concreto”. Ten un detalle de amor cada día, un detalle de cariño que puedas tener por otra persona.
  2. Atrévete a ser feliz cada día:  Empéñate en buscar la felicidad todos los días y que sea el amor lo que te mueva a buscarla. Dice el Psiquiatra Enrique Rojas “Que el amor es la necesidad de salir de uno mismo para salir al encuentro de otra persona”.
  3. Busca la felicidad de los demás:Dicen que la puerta de la felicidad abate hacia afuera. Por eso te propongo que pienses en alguien muy especial para ti y digas “Vale la pena ponerme a tu servicio para que alcances la perfección que estás llamado a ser”. A travez de la entrega el amor se convierte en un amor fecundo y sacas un  mejor tu.

Para saber si lo vas haciendo bien te podes preguntar con frecuencia, ¿Estoy haciendo feliz a alguien?, ¿Qué tendría que hacer para hacerlo más feliz? o  ¿Qué tendrías que dejar de hacer para hacerlo más feliz?. Amar es un arte y tienen mucho más de compromiso que de sentimentalismo.

Encuentra la forma para que  todo lo que  pienses, digas y hagas impacte positivamente en los demás y saquean así la mejor versión de ellos mismos.

Recuerda que es tan simple ser feliz, pero tan complicado ser simple.

Sergio Cazadero

Soy Sergio Cazadero Consultor. 

Y te quiero compartir, cómo hacer para crecer.

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