¿Por qué no discutir por WhatsApp?

Es fácil discutir por WhatsApp ¿Te has dado cuenta que cuando envías mensajes, los escribes pensando en un tono de voz en tu mente?

Aunque haces todo el esfuerzo por ser amable, dependes del estado de ánimo de quien lo recibe. Así que, el receptor terminará leyendo tu mensaje con el tono de voz que en ese momento le dicte su humor.

¿Te ha pasado que la persona del otro lado, reacciona de un modo que no esperabas?

Discutir por WhatsApp

Hace unos días me sucedió algo así.

Cuando leí la respuesta; también le puse tono de voz y actitud. Imaginé el rostro enojado y el dedo pulgar tocando con más fuerza la pantalla touch al momento de enviar.

Santa Teresa de Jesús decía que “La mente es la loca de la casa”.

En esos momentos donde la imaginación vuela, es cuando compruebo el porqué de su frase y entiendo que: 

Es fácil discutir por WhatsApp

Siendo sincera, no me faltaron ganas de responderle, debatirle y sacar toda mi argumentación para dejar claro quien tenía la razón. ¿Te ha pasado?  

Estaba a punto de escribir mi letanía, cuando de pronto entendí en mi corazón: Calma.

Releí el mensaje y vi en él muchas palabras, pero parecía que no decían nada. Sólo vino a mi mente la palabra misericordia, acompañada de una pregunta muy importante ¿realmente vale la pena ponerse a discutir por WhatsApp?

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Entendí en ese momento que era Jesús quien estaba detrás, prestándome unos lentes especiales. Es la única explicación que puedo dar para haber leído de forma distinta el mensaje.

Recuerdo que respondí con calma, tranquila, sin discutir; esperando a que más tarde se pudieran aclarar las cosas. Pienso que es mejor hacerlo personalmente que suponiendo tonos, modos y formas.

Encontré esta cita bíblica que llamó mi atención:

Marcos 2, 18 – 19 “Un día estaban ayunando los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos. Algunas personas vinieron a preguntar a Jesús: «Los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan; ¿por qué no lo hacen los tuyos?»

¡Vaya coincidencia! Me identifiqué. Estaban tocando un tema importante para ellos porque se trataba de una práctica religiosa muy tradicional. Me sonó que podrían argumentar y discutir ¡Venga Jesús! ¿qué les vas a responder?

Me sorprendió su actitud y su respuesta.

Él no dice nada de primera instancia acerca del tema. Al responder a la pregunta, no emite ningún comentario en pro ni en contra.

Jesús les contestó: ¿«Quieren ustedes que los compañeros del novio ayunen mientras el novio está con ellos? Mientras tengan al novio con ellos, claro que no pueden ayunar. (Marcos 2, 20)

Esa actitud de Jesús me hizo cuestionarme, me confrontó.

Jesús aprovecha ese momento para enseñarnos algo grande. Nos muestra su misión. El por qué y a qué ha sido enviado.

Crear reino.

Jesús no se pone a discutir, no debate. Nos da el ejemplo de cómo construir y vivir el Reino de Dios aquí en la Tierra. ¿Cuánta falta hace al mundo tener paz, luz, esperanza, salvación, reconciliación?

El Reino de Dios se vive en el presente, está en nuestras manos comenzar a vivirlo desde ahora.

¡Wow! Por eso me sentí confrontada.  

celular

Me pregunté. ¿Cuántas oportunidades de crear reino he dejado pasar por enfrascarme en discusiones innecesarias?

“Sabiduría como el Rey Salomón” es lo que debemos pedir, me dijo un día mi papá.

En muchas citas bíblicas contemplamos la sabiduría de Jesús. Pero éste, es un ejemplo claro de por qué al igual que María Magdalena, decimos que Jesús es nuestro Rabbí, nuestro Rabboni, nuestro maestro. ¡Te invito a conocerlo y a aprender de Él!

 

Jesús hizo un milagro diferente.

Quizá estamos acostumbrados a ver milagros de curaciones físicas; pero lo que hizo Jesús ese día con esas personas, fue también un milagro que muchos añoramos en nuestros hogares, en nuestras familias, en nuestros ambientes de trabajo:

Transformar una situación de tensión (en donde se podría generar un conflicto), en un ambiente de alegría.

¿Imaginaron al novio compartiendo con sus amigos? Las bodas son símbolo de alegría, felicidad y amor. ¿No se antoja vivir así?

Jesús hábilmente da un giro a la situación y la transforma.

En medio de nuestra humanidad es fácil discutir por WhatsApp, ser reactivos, responder, querer tener la razón.

¿Y si hoy nos diéramos cuenta de que la invitación de Jesús es mirar más allá? Él, hoy nos presta sus lentes para mirar distinto y abordar las situaciones de diferente manera.

Si aprovecháramos esas circunstancias o situaciones para dar el amor de Dios a los demás, tendríamos otro mundo.

Si estuviéramos más atentos a la voz de Dios, al igual que Jesús haríamos milagros. Transformaríamos vidas, realidades, ambientes. ¡Aprovecha las oportunidades!

Dice San Juan de la Cruz “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.

El encuentro y la amistad con Jesús nos renuevan. Nos dan otra visión. A través del diálogo con él en la oración, recibimos un amor, paz y misericordia tan grandes que lo único que necesitamos es estar dispuestos a recibir estos regalos.

WhatsApp

¡Vamos a la acción!

Ahora que ya sabemos que es fácil discutir por WhatsApp

¿Cómo lo evitamos? ¿Por dónde empezamos?

Teniendo un corazón, dispuesto, renovado, vacío para ser llenado por Él todos los días.

Jesús nos muestra que necesitamos una visión distinta. De nada sirve ser observantes, críticos, jueces de todo el mundo si no transformamos ambientes, realidades y creamos reino.

Continuando con la cita de Marcos 2, 21 – 22, dice: “Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de género nuevo, porque la tela nueva encoge, tira de la tela vieja, y se hace más grande la rotura. Y nadie echa vino nuevo en envases de cuero viejos, porque el vino haría reventar los envases y se echarían a perder el vino y los envases. ¡A vino nuevo, envases nuevos!»

¿Pueden ver el llamado a la transformación?

Un cambio en nuestra actitud, en nuestros ambientes, en nuestra sociedad no se logra poniendo remiendos, “parches”.

Transformarse completamente implica trabajo, decisión, acercarse a Jesús, aprender del maestro. Que nos preste sus lentes para mirar las situaciones como él las mira. “Nacer de nuevo” Cfr. Juan 3, 3

Pero también implica pedir ayuda profesional (Psicólogos Católicos), para que de la mano de nuestra espiritualidad podamos sanar las heridas de nuestra historia de vida (que nos generan esa reactividad).

Estamos acostumbrados a echar la culpa al otro porque “nos hace enojar” Así nos justificamos. Y sí; es más fácil echar la culpa a los demás, que reconocer nuestros errores y asumir nuestra responsabilidad.

A esta vida venimos a ejercitarnos en el amor y en la humildad. Reconociendo que no somos perfectos, pero que estamos en camino, estamos aprendiendo y estamos sanando.

Cuando damos ese paso y tenemos cambios, se hace un eco grande, enorme.

Les cuento una experiencia real.

Recuerdo que cuando empecé a conocer a Jesús y a acercarme a su Palabra me topé con una situación con mi hermana.

Yo estaba iniciando mi vida laboral, así que fui muy entusiasmada con mi primer sueldo a comprarme un suéter.

Recuerdo que el día que me decidí a utilizarlo por primera vez, descubrí que estaba roto.

Investigando, resultó que mi hermana lo había “tomado prestado” y al intentar usarlo lo rompió, porque no le quedaba.

Pude haber reaccionado de mil formas, sin embargo, recordé que estaba decidida a vivir una vida distinta. Había entendido en aquel entonces que la misión más importante de nuestras vidas y lo que le da auténtico sentido: es amar. Es decir, construir reino.

Así que hablé con ella y le pedí que lo arreglara. Lo hice en un modo tranquilo y en paz.

A la fecha, ella recuerda a la perfección el momento. Y lo hace con cariño. Se cuestionó qué había pasado con su hermana mayor, “la enojona”. Y se preguntó como decimos en México: ¿qué mosca le picó?

Las dos aprendimos que son mucho más valiosas las relaciones humanas que las cosas materiales, porque esas se acaban, se pierden, se rompen.

Creo que esa es una de las grandes lecciones del 2020. Nuestra vida es única, irrepetible. ¡Decídete a hacer un cambio! ¡Decídete a sanar! ¡A amar!

Pienso que eso fue lo que pasó por mi mente cuando contesté aquel mensaje de WhatsApp.

Si en mi mente y en mi corazón hubiera permitido que ganara el enojo, ambas personas hubiéramos sido presa de nuestras emociones y muy probablemente hubiéramos lastimado nuestra relación, a causa de interpretaciones imaginarias ¿no te suena absurdo? Es fácil discutir por WhatsApp y ser presa de nuestras emociones.

Nuestra misión es ¡Ser constructores de paz! 

¡El mundo nos necesita! ¡Manos a la obra!

Aquí una lista de ejemplos y oportunidades para crear reino, desde los pequeños detalles:

  • Sé amable al responder.
  • Procura no poner tonos imaginarios cuando lees mensajes
  • No te enfrasques en una discusión (¡menos por mensaje!).
  • Pide sabiduría y escucha a Jesús ¿qué haría?, ¿cómo lo diría? o ¿cómo actuaría?
  • Haz aquella tarea del hogar que tanto te cuesta, simplemente por amor.

Puedes también hacer un ejercicio diario:

  • Escribe las oportunidades de crear reino que identificas en tu día a día.
  • Escribe tus logros.
  • Escribir los resultados y el impacto que generas en los demás.

¡Verás rostros distintos! ¡Cambiarás ambientes!

Ésta cita es sólo un ejemplo de muchos más, que encontraremos en la Palabra de Dios sobre la vida de Jesús. Él nos enseña a ser constructores de paz.

Esa es la fórmula que nos regala hoy: Mirar más allá, aprovechando las oportunidades de nuestro diario vivir para anunciar y crear el Reino de Dios. ¡Anúncialo y vívelo desde ahora!

Recuerda que, si has intentado hacer algún cambio que te ha costado y no lo has logrado, o estás pasando por algún momento de dificultad o de crisis; existen profesionales (Psicólogos Católicos), que pueden acompañarte en el proceso y ayudarte a trabajar en ello. 

Un Psicólogo Católico es un profesional de la Psicología, con un enfoque científico, fundamentado en la antropología cristiana-católica.

Oremos.

Gracias Jesús porque hoy descubrimos que además de los milagros físicos, también haces el milagro de transformar los ambientes.

Queremos pedirte que aprendamos a ser instrumentos de paz, a construir ambientes de amor, en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestra sociedad.

Ayúdanos a acercarnos cada día más a ti. Que surja en nuestros corazones el llamado auténtico al amor. Amén.

Si quieres hacer oración por alguien más, te invitamos a nuestra sección Pide y haz oración por otros

Valeria Sandoval – Catholizare

 

Si estás interesado en profundizar la misión de Jesús, porque te diste cuenta leyendo éste post que “Es fácil discutir por WhatsApp”. Te recomiendo que sigas aprendiendo de éste gran maestro y su misión en los post de nuestros amigos de Catholic.net 

El silencio de la imaginación 

El anuncio del Reino de Dios

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